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La promoción indiana en la arquitectura escolar de Cantabria

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Indice del artículo
La promoción indiana en la arquitectura escolar de Cantabria
El Marqués de Valdecilla y la promoción escolar
Panorama General en Cantabria
Referencias bibliográficas
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Resumen

 

Los indianos, debido a sus aportaciones económicas, juegan un papel fundamental en los cambios arquitectónicos relacionados con los edificios escolares.

Introducción
El papel de los indianos que surcan el Atlántico para mejorar su situación económica  ha sido ampliamente investigado  tanto dentro como fuera de la Comunidad de Cantabria.[1] La iniciativa, el trabajo e incluso el fracaso y desaliento  de estas gentes que  procuraban labrarse un mejor porvenir en Cuba, México, Argentina, y en otros países de América  ha sido estudiado y valorado desde el punto de vista económico y social.  El emigrante, lejos de olvidar su terruño, cuando  adquiere un cierto nivel económico envía dinero generosamente, para mejorar las condiciones de sus antiguos vecinos y así  se ha documentado su aportación para la construcción de carreteras, iglesias, traídas de aguas, etc.[2] Pero  el aspecto que queremos destacar a continuación  es el de benefactor en el campo de la educación que plasma en donaciones, tanto en vida como por testamento, para que se creen fundaciones benéfico-docentes.[3]

 

Pretendemos dar a conocer cómo se ha llevado a cabo su materialización y mostrar el interés de los emigrantes en facilitar la enseñanza a sus paisanos, en realizar un edificio escolar  digno y en muchos casos encargar el proyecto de la obra a arquitectos de renombrado prestigio, así como dotarlo de los materiales necesarios para desarrollar la tarea y  construir  viviendas para maestros.

Este interés también  quedaba reflejado en escritos en los que se argumentaba la necesidad de construir nuevas escuelas, para que la Instrucción Primaria aumentara  debido a la gran inmigración a las Américas, tal y como el arquitecto Eladio de Laredo recoge en  una Memoria para construir  escuelas en Castro Urdiales, en 1893. " Si las autoridades tienen el sagrado deber de velar respecto a este punto, en el pueblo de Castro donde todos conocemos la gran inmigración a las Américas, esta responsabilidad aumenta, pues es evidente que nuestros compatriotas tienen que luchar allende los mares con más obstáculos de ilustración que hace años. En todo corazón castreño debe latir el orgullo y no debe querer que ningún hijo de este rincón de España, tenga que pasar plaza de ignorante o tenerse que conformar con  desempeñar los últimos puestos del trabajo ya que le costó el sacrificio de abandonar su querida patria".[4]

La inversión económica realizada en la enseñanza posibilitó que Cantabria entrara en el siglo XX con las más bajas tasas de analfabetismo.[5]

El legado arquitectónico que promovieron en la Comunidad Autónoma de Cantabria aquellos emigrantes  a los que tradicionalmente denominamos indianos es de importancia, tanto por el número de escuelas construido, como por la calidad de muchas de ellas, así como de los arquitectos que han participado en su ejecución. En unas obras destacaremos las características arquitectónicas, en otras el papel del arquitecto o del  promotor.

No analizaremos si su promoción estaba guiada por un interés altruista o por el orgullo  de pasar a la posteridad realizando  obras de  relieve en el ámbito público o privado, el resultado final es que muchas gentes se beneficiaron  en su momento  de la aportación económica tanto para la construcción de escuelas como para becas de estudio y en la actualidad podemos constatar un amplio patrimonio  arquitectónico  que en unos casos sigue cumpliendo la función para la que se creó y en otros ha quedado en desuso o simplemente se ha cambiado para otros servicios del vecindario, especialmente en aquellos lugares más apartados  y con  menor población.

El deseo del indiano  de construir una escuela para su pueblo responde, a veces, a un interés individual, pero en otras ocasiones aúna voluntades de todo un colectivo que envía remesas de dinero desde América, para que se construya el edificio en los lugares más insospechados de la geografía de Cantabria. Un ejemplo que podemos citar es el de la escuela de Vejo (Vega de Liébana), en cuya fachada hay una placa en la que se puede leer:

ESTA ESCUELA HA SIDO
CONSTRUIDA POR EL PUEBLO
CON LA AYUDA ECONÓMICA DE SUS HIJOS
RESIDENTES EN CUBA
VEJO 1920

En los siglos XVIII y XIX los indianos aportan para pagar la instrucción, pero no se construyen edificios específicos para impartirla, salvo excepciones como la Obra Pía de Espinama, el Colegio San Juan Bautista de Santoña o las escuelas de Riotuerto,  siendo  las casas familiares de los donantes y en algún  caso  los pórticos de las iglesias los que hacían las veces de aulas. [6]

El interés de crear escuelas por parte de los emigrantes  lo podemos apreciar en las numerosas placas con los nombres de los promotores que muestran los edificios escolares repartidos por toda la región, aunque debemos significar un mayor número en algunas zonas, que fueron emisoras de población.[7] Dice Gómez Pellón  que esto denotaba un talante egótico y que es posible que compensara la falta de generosidad de los indianos en Ultramar, donde trataban de reunir el máximo capital en el menor tiempo posible.[8]

Entre los indianos que han promovido este patrimonio escolar destaca uno especialmente, el Marqués de Valdecilla. El personaje de Ramón Pelayo es central para entender el papel benefactor de un emigrante, no sólo para con su localidad, sino para toda Cantabria, donde difícilmente podemos obviar la aportación económica que hizo en el campo de las construcciones escolares. Las inscripciones colocadas en las escuelas en las que  los vecinos de distintos pueblos agradecen al Marqués  su contribución tanto para  la  construcción de escuelas como para su  arreglo, lo acreditan.

Tampoco podemos olvidar a benefactores como Juan Manuel de Manzanedo (marqués de Manzanedo), a Claudio López y Brú (Marqués de Comillas), y Ramón  de la Herrera (Conde de Mortera), entre otros.

No pretendemos agotar todos los ejemplos existentes de edificios escolares de promoción indiana pero mostraremos algunas construcciones significativas dispersas por todo el territorio de la Comunidad.