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La promoción indiana en la arquitectura escolar de Cantabria - Panorama General en Cantabria

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Indice del artículo
La promoción indiana en la arquitectura escolar de Cantabria
El Marqués de Valdecilla y la promoción escolar
Panorama General en Cantabria
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Panorama general en Cantabria

Abordaremos algunos de los ejemplos de los edificios escolares de Cantabria, que puedan ilustrarnos este intento de aproximación al legado de los Indianos, a lo largo de los siglos XIX y XX.

Fundación Portillo Talledo

Comenzaremos por la zona oriental de la Comunidad. En el municipio de Castro Urdiales encontramos  una fundación en 1831 de Juan Antonio del Portillo y de la Sota que testa en México con la intención de que se construya  una escuela de Primeras letras en el barrio  de Talledo, de Ontón. Queda como testimonio actual una inscripción en piedra  sobre el dintel de una casa, situada junto a la iglesia, en la que se puede leer "Se izo en 1830 a espensas de Don Juan Antonio del Portillo". La copia de la escritura de fundación,  realizada por su hermano  el 1º de agosto de 1832, se conserva  en el Archivo Municipal. Es interesante comentar que se exponen las cláusulas y condiciones, entre ellas que se dote con el capital de ochenta mil reales de vellón  y literalmente que la casa construida a expensas del fundador, y que confina con la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, se destine para habitación  del maestro, así como colocar en ella la escuela. Además se indica que el maestro dispondrá de un terreno para huerto. Podrán, acudir a dicha escuela los niños de Ontón y del valle de Otañes.[16]

Colegio Barquín, actual instituto Staulfo Argenta

Un siglo después, en 1924, encontramos un descendiente de este promotor, legando su fortuna de nuevo a Castro Urdiales. La fundación Barquín encarga un edificio  docente  al arquitecto municipal bilbaíno, Ricardo Bastida, con amplia trayectoria en el diseño de los Grupos Escolares, como los  de Mújica (1915) y de Indauchu (1915); poco después de proyectar el edificio en Castro, se encargaba del nuevo Instituto y Escuela de Comercio de Bilbao (1926).


Plano del colegio Barquín, actual instituto de Castro Urdiales

En Cantabria tenemos otro ejemplo de su obra en el Chalet Mora (1920) en la finca Altamira, que reformó con influencias de estilo regionalista y que alberga hoy el Conservatorio Municipal de Música, aunque la dirección de obras corrió a cargo del arquitecto Lavín de Noval, además colaboró con este arquitecto  en la decoración del interior del Banco de Santander (1919) y también proyectó en Castro Urdiales una escuela de niñas (1929) que finalmente no se construyó.[17]

Bastida  es reconocido como un excelente arquitecto de construcciones escolares, además sus escritos sobre el tema alcanzaron eco entre sus compañeros de profesión. En 1920 acude al Congreso de Estudios Vascos en Pamplona para presentar las ideas que había aplicado en los Colegios que había diseñado  anteriormente en los edificios citados y en otros. En 1921 escribió “Ensayo sobre Arquitectura escolar”.[18]

En la actualidad el edificio cumple con la función para la que se creó y  acoge las dependencias del IES Ataúlfo Argenta. Popularmente se le conoce como Colegio Barquín, ya que este nombre aparece en la fachada del  edificio, para testimoniar quien fue su  benefactor.

El capital provenía de la fortuna familiar que se había logrado en América. Barquín Hermoso conocido por “El Mudo”, era el heredero  de los  bienes,  pero murió sin descendencia  y se  creó una fundación.

El proyecto se planteó con un diseño que respondía al modelo de fachada lineal con alas, es decir planta en U, que facilitaba la vigilancia y control y que estaba extendido  en el modelo europeo, como por  ejemplo en Suiza. Aunque esta presencia vigilante no era tan manifiesta como en el modelo panóptico (tomado de Bentham y que contaba con seguidores en nuestro país) si permitía una mejor visibilidad de las dependencias.

El edificio constaba, como  en la actualidad, de planta baja y dos alturas. A su interior se accedía por una entrada central y dos laterales en la fachada principal y por las puertas del patio en la posterior. El cuerpo central se destinaba a servicios comunes y en las alas  se distribuía el aulario, en la planta baja y en el piso primero, según consta en el plano, se situaban los dormitorios, con lavabos y WC y roperos[19]. Vigente el modelo higienista, se orientaban los espacios de acuerdo a conseguir  mayor soleamiento y luminosidad,  para ello se  procuraba dotar a los espacios de amplios ventanales que permitieran la entrada de luz  y ventilación, las aulas eran amplias y los   pasillos discurrían en torno al patio  central y facilitaban la circulación de unas dependencias a otras. El conjunto  se completaba con una capilla adosada a su fachada lateral derecha, que hoy  en día, es el salón de actos del centro.

La fachada principal, en el paseo de Menéndez Pelayo, se remata con un frontón de resonancias clásicas. Aparece en el tímpano un corazón  atravesado por puñales y con las siglas C. M. en clara referencia al Corazón de María. Otros elementos decorativos del alero, y las molduras de los ventanales hacen referencia a este clasicismo: pilastras adosadas, capiteles jónicos, molduras cuadrangulares y circulares (speculum).

Construido el colegio, en 1925 se llega a un acuerdo de arrendamiento con el Alcalde con una serie de condiciones, entre ellas llamarse Colegio Barquín del Corazón de María y que se destinara a colegio de segunda enseñanza y Escuela de Comercio y que se subarrendara a una orden religiosa. Se eligió a la Congregación de Misioneros Hijos del Corazón  de María. A la muerte de los herederos de Barquín se subastó por la Junta Provincial de Beneficencia y se vende en tercera subasta a los Claretianos que mantienen abierto el centro hasta 1955, después fue Seminario de la Orden religiosa  y posteriormente se cerró. En los años 80, se decide rehabilitar el edificio y recuperar la función para la que se había creado. Abre sus puertas de nuevo  en el curso 1989-90.

 

En el Valle de Guriezo encontramos testimonios sobre un emigrado a Perú, Gregorio Sánz de la Fuente,  que creó una escuela de Primeras Letras en el siglo XVIII.

Fundación Ubilla. Guriezo

Pero no será hasta el siglo XX que se construya  un  edificio escolar de promoción indiana, se debe a Modesto Ubilla Fernández. Se encuentra en el Barrio de Rioseco, en las inmediaciones de la Iglesia de San Vicente de la Maza. En los jardines, frente a la  entrada principal un busto con pedestal alegórico recuerda el agradecimiento del pueblo de Guriezo a su hijo predilecto. En el frente se ha esculpido en relieve la imagen del Colegio, con una frase “Hágase la luz” y en los laterales, se han dispuesto  unos medallones con figuras infantiles, una de  niño y otra de una niña que sostiene una cartela con esta sencilla inscripción IMITADLE y una fecha, 1931. Su autor podía ser Manuel Cacicedo, [20] artista que trabajo en diversas obras  en Cantabria y que era natural de Udalla.

De niño Ubilla, nacido en Balbacienta recorría diariamente un largo trayecto desde su barrio en Guriezo hasta Oriñón, pedanía de Castro Urdiales, que tenía escuela. Esa experiencia parece que le indujo a crear una fundación  junto a su mujer, Higinia Núñez, y desde Buenos Aires enviaron  el dinero para construir el centro escolar que se denominó Fundación Ubilla Núñez. Se inauguró en Setiembre de 1930.

En principio Don Modesto pide que para regentar el Colegio se establezcan los Maristas y que se acojan a tres grupos de niños: pequeños, medianos y mayores, procedentes del Valle de Guriezo. Durante la guerra civil los religiosos  abandonaron el centro y se cerró,  hasta que en setiembre de 1949 vino a hacerse cargo de él la congregación femenina de Religiosas Hijas de María Santísima del Huerto que acogían a niñas  de diversas edades. Crearon un centro de bordado y corte, después ampliaron el Colegio para internado, pero se cerró en 1985. En la actualidad  ofrece las dependencias para diversos servicios: centro parroquial, acogida de grupos, campamento de verano, etc. La vivienda utilizada por las religiosas, fue un regalo de la mujer de Ubilla.

El edificio de piedra labrada tiene dos alturas, en la baja hay tres aulas y en el piso superior, las habitaciones y vivienda de la comunidad religiosa. Al edificio se le han añadido diversos servicios como capilla, despacho, sala de estar, cocina…

La fachada principal se distribuye en tres cuerpos, el principal acoge un ingreso moldurado de piedra, con escaleras que se repiten en los extremos, en lo que eran unos pórticos cubiertos. Sobre la puerta de entrada hay un balcón, con un tejadillo que lo enmarca y diferencia de los cuerpos laterales que se rematan en alero. Sobre todo ello enmarcados por pilastras rematadas con prismas hay en la actualidad una franja con la advocación religiosa AVE MARIA, donde antes ponía Fundación Ubilla Núñez y el antiguo reloj ha sido sustituido por una cerámica con la imagen de la Virgen del Huerto.

Destaca  el ritmo que  la seriación de arcos de medio punto imprime  a la fachada, ya que se reparten cuatro a cada lado, decorados con molduras semicirculares, una cornisa corrida recorre la fachada hasta los extremos  y separa las alturas, en los extremos, a modo de cortafuegos se erigen sendos enmarques de piedra, sobre ellos en el segundo nivel cuatro vanos rectangulares enmarcados en caliza se disponen a cada lado.
La propiedad se cierra con muro y verja de hierro.

El constructor parece ser Pascua, de Castro Urdiales, según información oral, pero  desconocemos quien fue su arquitecto.

En Villaverde de Trucios, en el barrio de La Matanza, encontramos un notable edificio para escuelas cuya promoción se debe al indiano Félix de Mendirichaga. Recientemente sus dependencias se desafectaron  como escuela y se han destinado a acoger un Museo Etnográfico. Llama la atención su construcción de grandes proporciones y amplio terreno  ajardinado en su fachada principal  y con patios en la zona posterior. Tiene planta en forma de U y el cerramiento del jardín es de murete de piedra y rejería.

El cuerpo central, de dos alturas, se remata en doble torre con cubierta en escamas de pez. La primera, decorada en la parte superior con acróteras, tiene  en cada cara un óculo,  donde se han dispuesto alternativamente esferas  de  reloj, era éste, junto con la campana, elementos indispensables en la vida cotidiana de un  centro docente y así se aprecian en muchos edificios escolares. La segunda torre, de menor tamaño, se completa en su cumbrera curvada a cuatro aguas, con airosa veleta.

La segunda planta de este cuerpo central estaba destinada a vivienda de los maestros. La puerta principal  permitía acceder  a un zaguán distribuidor con cuatro puertas, que facilitaba el subir a las viviendas por sendas escaleras o entrar directamente a la zona de aulas. El edificio se prolonga longitudinalmente en dos alas que acogen simétricamente las aulas con cuatro grandes ventanales de arcos escarzanos remarcados en ladrillo y piedra y puertas en los extremos que permiten la salida directa a los pórticos y parque. Coherente con el modelo segregado por sexos, tenía acceso diferenciado para niños y para niñas.

Los pórticos transversales, apoyados en columnas de hierro de clara influencia industrial, soportan las tramas de madera de las cubiertas, facilitando cobijo ante las inclemencias del tiempo. Se ha ido transformado sustancialmente el edificio adaptándose a las nuevas situaciones: reestructurando espacios, adaptando alturas, etc., cuanto más en la actualidad al acoger el museo.

Cuando cumplía su función de  escuela llamaba la atención que en el aula que se utilizaba para impartir las clases aún se encontrara el busto del indiano Mendirichaga apoyado en el muro, sobre peana y rodeado de material escolar. Tal vez era la manera de agradecerle su legado al pueblo.

En el cercano valle de Liendo es importante la emigración de sus vecinos a Cuba, Nueva Orleans y Argentina. El testimonio de unas esculturas al aire libre evidencia, una vez más, el agradecimiento de sus convecinos que promueven su realización y encargan los monumentos que perpetúan su memoria. Entre ellos podemos citar a un emigrado a Argentina, que además de remozar la plaza, mandó construir las escuelas, se trataba de Saturnino Candina Campillo. Fue nombrado hijo predilecto del valle y así consta en la inscripción del monumento que se le encargó a Cacicedo y al arquitecto Hernández Morales (1963).[21]

 

Escuelas del Doctor Velasco. Laredo Plano de la escuela del doctor Velasco

 

En Laredo tenemos otro importante ejemplo de construcción, que alberga hoy día la Casa de Cultura  de la villa y es sede de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria. Fue promovida por un  laredano  que emigró a Uruguay, Federico Velasco  Barañano.

Nació en 1859 en la Puebla Vieja de Laredo, calle del Espíritu Santo. Su familia era humilde y reunió el dinero para el pasaje de Federico y de su hermano Aquilino a Montevideo, donde trabajaron como dependientes de comercio.

En Uruguay el joven Federico compaginaba su trabajo con el estudio, primero de Bachillerato y después de Medicina. En esta profesión alcanza gran notoriedad y es considerado uno de los médicos más reconocidos en su país de adopción. En 1921 moría en el balneario de Vichy en Francia y sus restos fueron trasladados  al cementerio de Laredo. Era tal la gratitud de su pueblo que en la comitiva del sepelio participaron los niños de las Escuelas Municipales. La villa creó un himno donde se remarca su donación con un poema, entre cuyas estrofas se dice:

"La joya más esplendente
que su afecto nos legó
Fundar un centro docente
de educativa labor".

Su hermano Francisco fue el encargado de realizar la petición al Ayuntamiento para la construcción escolar. Se invirtieron  60.000 pesos de oro.

Se encargó al arquitecto laredano Joaquín de Rucoba y Octavio de Toledo y al maestro de obras Pedro Salviejo para que llevaran adelante la ejecución del proyecto. Se realizaron una serie de trámites entre 1907-1908 y finalmente se colocó la primera piedra el 18 de julio de 1908. Las obras finalizaron en 1911 y se  fundó el Patronato de la Escuela Dr. Velasco. Se incluyeron  varias disposiciones en sus Estatutos que marcan su proyecto: así en el  Artículo 3ª dice: “La Escuela del Doctor Velasco tiene por objeto facilitar a los jóvenes hijos de Laredo, o en Laredo domiciliados, el perfeccionamiento del estudio de las materias constitutivas de la enseñanza primaria   la adquisición de determinados conocimientos especiales, con el fín  de proveer a los propios jóvenes  de una instrucción  que sobre  disponerlos a desechar lo malo y escoger lo bueno, les sirve para alcanzar en la sociedad ventajosa posición y acaso llegue a proporcionarles recursos con que poder contribuir al mejoramiento local y a la prosperidad de la patria”.[22]

Según recoge Basoa,  en 1931 el centro estaba dirigido por los Trinitarios para impartir enseñanza de Comercio.[23] Una vez más comprobamos como las fundaciones eligen una orden religiosa para  llevar adelante su proyecto, así lo hemos constatado en Castro, en Guriezo, en Santoña, etc.

En cuanto al arquitecto elegido para realizar el plano del edificio, Rucoba, había realizado obras importantes en Bilbao, donde fue Arquitecto Jefe de la Sección de Obras Municipales de 1883 a 1886, entre dichas obras sobresalen el Ayuntamiento, el Teatro Arriaga y las Escuelas de Albia, desaparecidas, cuyo proyecto fue de 1887. Esta escuela presentaba gran monumentalidad y estaba diseñada para  separación de sexos y consecuentemente mostraban las dependencias diferenciadas para unos y otras. En 1890-92 realiza un proyecto, más modesto, para la escuela y vivienda  de dos plantas para maestro, en el barrio de  Baltezana en  Ontón.[24]

En Cantabria realiza diversas obras, entre ellas el Convento de las Salesas, que le proporciona reconocimiento en la Diócesis, nombrándole Arquitecto Diocesano honorario. Como tal  realizó la capilla y escuelas de Riotuerto, así como el Colegio de los Sagrados Corazones en el paseo de Menéndez  Pelayo, también desaparecido. En su pueblo trabaja en el proyecto de un Ayuntamiento, y finalmente en las escuelas del Doctor Velasco.[25]

El edificio escolar manifestaba la  evolución  seguida por el pensamiento pedagógico  y en el que influyó la experiencia del propio promotor. Constaba de dos alturas en el cuerpo central y prolongado en dos alas  se completa con grandes patios cubiertos, una cancha de pelota, jardín y huerto. Las aulas eran espaciosas, iluminadas y ventiladas, además había salón de fiestas y biblioteca. La fachada principal  que tenía dos alturas era simétrica y repartía a ambos lados del ingreso dos ventanales en el primer piso y en el segundo, cinco puertas balcón con antepecho de rejería, se remataba  en una cubierta  de  influencia  francesa por sus mansardas y  ojos de buey.

En decoración nos llama la atención la alternancia de materiales en las dovelas de los arcos que ofrecen un contraste cromático.

El valle de Soba fue beneficiado por sus naturales con legados para construcción de escuelas desde épocas lejanas y así se cita la existencia de escuelas en Herada (1786), Villar (1797), Quintana, Balcaba, Cañedo (1820), Regules (1830), Santayana y Rehoyos. La de Herada fue financiada por Don Jacinto Martínez de la Concha desde México; la de Villar, por Don Gaspar de Soto y Zorrilla, que envió 2000 ducados desde Cali y la de Cañedo, por el Capitán Roque de la Peña y Sarabia que envió 6000 pesos desde Los Ángeles.[26]

San Pedro. Valle de Soba

Entre todas ellas destaca por su enorme tamaño la construcción de la escuela de San Pedro que paradójicamente apenas  fue utilizada. La fundó Jerónimo Pérez Sainz de la Maza,[27] que destinó  su dinero a la construcción de otros edificios como el Ayuntamiento y escuelas, como testimonian las placas colocadas en las fachadas, así como  en La Veguilla, en un edificio construido al borde del camino y en el que aparece una placa  con fecha 1914.

Escuelas de La Veguilla. Valle de Soba

La escuela de San Pedro destaca por su elevado porte, con dos plantas sobre el nivel del pueblo y una tercera colocada aprovechando  el desnivel del terreno.

En la zona central destaca un frontón en el que leemos “Instrucción Pública” y el rótulo que explica quién es el promotor.

Hubo en el valle un linaje, Zorrilla de San Martín, uno de cuyos descendientes  emigró en 1849 a Montevideo desde Regules, como en muchos casos con apenas 13 años, se trataba de José Zorrilla de  San Martín, que ocupó un papel muy importante en las letras uruguayas. En Ramales, encontramos un edificio de Biblioteca que recibe su nombre en la fundación de otro indiano Francisco de Paula Orense, Barón de Adzaneta  que destina,  en 1875, dinero para la construcción de escuelas en la localidad. La casa colegio debería constar, según sus deseos, de aulas, dormitorio para colegiales, salas de recibir, etc.

Arredondo es un  lugar en el que encontramos signos inequívocos de la magnificencia de los indianos como atestiguan, casas, iglesia y especialmente su torre-faro. En 1860, Miguel Gutiérrez Solana construyó  el ayuntamiento  y dos escuelas de niños y niñas y cinco viviendas para los maestros y secretario. Más tardíamente, en el barrio de La Iglesia se realizó en 1927 un edificio para escuela. Sus benefactores son tres indianos como consta en la inscripción, los hermanos Trueba Barquín y Francisco  Maza.

 

En Voto encontramos a la familia Abascal Ribas que hizo fortuna con el transporte marítimo en Santiago de Cuba y que se instalaba largas temporadas de descanso en sus quintas indianas de San Pantaleón de Aras. Pagaron, en los años 30, la construcción de un edificio próximo a la iglesia de estilo regionalista y que se atribuye a Desgracias Mariano Lastra, arquitecto reconocido en Cantabria, con obras como el Ateneo de Santander y al que conocemos trabajando en escuelas de la zona. Además adquirieron el viejo palacio de la Marquesa de Viluma, para destinarlo a noviciado de los Franciscanos, aunque finalmente fue cedido para institución pedagógica.

Colegio Marquesa de Viluma. Voto

El nombre del centro escolar se debe al Marquesado de Viluma concedido a otro indiano de Entrambasaguas. El edificio escolar se compone de una parte original y de dos añadidos. Se trataba de una construcción rectangular, simétrica de planta baja y dos pisos, con la reforma se ha transformado. Guarda detalles señoriales, con escalera de doble escalinata de piedra, con barandillas de hierro forjado, prolongadas con muretes que se unen por delante, creando un espacio que simula un estanque. Sobre la cubierta destaca la airosa espadaña, que significaba la capilla y que hoy está desaparecida.[28]

Instituto Marqués de Manzanedo. Santoña

En la Villa de Santoña volvemos a presenciar el legado monumental de un indiano para construir en su lugar de origen un edificio escolar, el Colegio San Juan Bautista, que sigue cumpliendo su función docente como centro de Secundaria. Se trata de la promoción de Juan Manuel Manzanedo González nacido en Santoña en 1803. Emigró a Cuba en 1823 donde hizo una gran fortuna a su regreso, enriquecido por los negocios en ingenios azucareros y en el mercado negrero, alcanzó un gran prestigio y ocupó cargos relevantes en la política como Diputado a Cortes y como Senador. Fiel al monarca   Alfonso XII, este le nombró Marqués de Manzanedo y Duque de Santoña. Murió en Madrid en 1883.

Además de sufragar la escuela de Noja, de donde procedía su familia, financió el Colegio, que más tarde sería el Instituto y también otro centro en Madrid, el Instituto de Pinto.

La escuela municipal de Noja fue diseñada por Alfredo de la Escalera y se colocó su primera piedra el 14 de Agosto de 1881, acudiendo al acto el Marqués de Manzanedo y su esposa (Duques de Santoña).[29]

El Colegio santoñés  se inició en 1861 y se inauguró en junio de 1871. Su puesta en funcionamiento fue un acontecimiento local según relata  el  cronista de los hechos Fernández-Guerra en su libro “entre arcos floridos, aclamaciones de regocijo, solemnes cultos, discursos inaugurales, banquetes, iluminaciones y serenatas, vino a quedar consagrado a la educación popular en hermoso edificio[30]

Durante su inauguración se descubrió una lápida de mármol de Carrara con una inscripción latina que muestra la dedicación del Colegio a María Santísima del Puerto.

El edificio se construyó sobre un solar de sesenta por sesenta y tres y responde al modelo de cuerpo central con dos alas laterales. El material empleado es piedra bien labrada. En la fachada principal destaca una torre con reloj y rematada en un airoso observatorio que  recuerda el existente en Madrid.[31] Hay dos plantas con sendas galerías, y  patios interiores, en torno a los cuales se distribuyen las dependencias.

El cuerpo central sobresale ligeramente sobre las galerías de arcos de medio punto. Como detalle curioso destacar que el reloj fue realizado por un famoso relojero de origen leonés, que llegó a ser “Relojero de Cámara” de la reina Isabel II y que tenía taller en Londres, se llamaba José Rodríguez Conejero, pero tomó el nombre de Rodríguez Losada, por su pueblo; la reja fue encargada a un herrero bilbaíno de prestigio.  Como vemos el Marqués de Manzanedo no regateaba esfuerzos para el centro y llama la atención que entre las dependencias haya una capilla de estilo neogótico, en la que destacan las  vidrieras, el altar de mármol de Carrara y en el lado de la epístola, un panteón que aún acoge los restos de  la familia.

Capilla-Panteón del Marqués de Manzanedo

Todo el edificio rebosa monumentalidad, su escalinata, los pasillos, las aulas, el despacho de Dirección… En 1872, según testimonio recogido en una conferencia, se le consideraba como modelo de construcción docente  en toda España “Todos son buenos, pero éste último es suntuoso, debido exclusivamente a la iniciativa individual…”.[32]

El Colegio, como hemos señalado en otros centros, se encomienda a una orden religiosa; en 1920 a los hermanos de las Escuelas cristianas, en 1933 el ministerio aprobó denominar al colegio “Instituto Nacional de Enseñanza Manzanedo de Santoña”. Durante la guerra fue campo de concentración de prisioneros, después fue administrado por la fundación Manzanedo y  más tarde se ofreció a los Maristas. Finalmente en los años 50 se creó el primer Instituto Laboral de Orientación Marítimo-Pesquera-Conservera  que hubo en España.

El arquitecto encargado de esta obra monumental es Antonio Ruiz de Salces, de reconocido prestigio y discípulo de Jareño. Entre sus obras destaca en la localidad, el Palacio del Marqués, así como su palacio-residencia en Madrid, y especialmente la Biblioteca Nacional, primero para ayudar a su maestro y más tarde para terminarla.[33]

Como vemos está muy vinculado a Manzanedo, desarrolla su tarea con gusto y tratar de plasmar las propuestas existentes en Europa. En la obra de Santoña se puede apreciar los postulados de Klenze, de sabor clásico y que aprendió de Jareño.

Escuela donada por Incera Castillo. Bárcena de Cicero

En el cercano municipio de Bárcena de Cicero encontramos una donación del indiano Alfredo Incera Castillo que mandó construir una escuela en el barrio de la Ermita, 1916.[34] Es una escuela, muy sencilla, de dos plantas con un aula en cada una de ellas. Forma parte del complejo escolar del Colegio Flavio San Román

Colegio Mamerto Casanueva. Hoz de Anero

En Hoz de Anero, perteneciente al municipio de Ribamontán al Monte  tenemos las escuelas promocionadas por Mamerto Casanueva, indiano que emigró a México y destinó una donación para la construcción de dos escuelas, una para niños y otra para niñas, así como las viviendas para el maestro y la maestra. Se trata de edificios diferenciados, cada uno de ellos con un aula provista de  amplios ventanales y vivienda en dos alturas.

Colegio del Valle de la Cavada. Riotuerto

En La Cavada, en el municipio de Riotuerto, tenemos las Escuelas de 1887 cuyos benefactores son José Valle de la Pedraja y de Matilde Gómez de Valle. El edificio tiene un cuerpo central de dos alturas con triple ingreso remarcados por arcos escarzanos y dos cuerpos rectangulares, de una altura,  con cinco vanos para las aulas.

Colegio Público Agapito Cagigas. Revilla de Camargo

En Revilla de Camargo encontramos un ejemplo interesante de escuelas graduadas, son de 1926. Según consta, sus fundadores fueron Agapito Cagiga Aparicio y Mª Luisa Gómez Mena y la fecha de creación de la fundación es del 30 de agosto de 1928, componían su Patronato el Párroco, el Médico titular y tres parientes del fundador o tres vecinos padres de alumnos. Los bienes eran dos edificios escolares y seis viviendas para maestros y un parque.

Su arquitecto fue Javier González de Riancho. Sus obras docentes  en Cantabria en los años 20 son las escuelas de Escobedo, Maliaño, Sarón, Ucieda, las de Muriedas (1928), posteriormente el Instituto de Enseñanza Media de Santander (1939), también se encargó de la ampliación de los Agustinos  y de construcción de la escuela mixta de Linto en Santander  (1947).

Es un conjunto con edificio específico para aulas en la zona central y las casas de maestros y maestras. Estas fueron resaltadas en las publicaciones de la época.[35]

El edificio principal tiene un cuerpo central rematado en frontón semicircular y aletas laterales y con  prismas piramidales en las esquinas; completa el conjunto, un reloj y una placa que recuerda al monarca Alfonso XIII. En la parte inferior, dos arcos de medio punto con decoración  moldurada en las claves  y con alternancia de colores y geminados por columna clásica sobre el zócalo terminan la fachada principal. Las aulas, en los laterales tienen vanos adintelados que se separan con columnas de fuste liso y con basa y capitel de referencias clásicas.

Se conserva una placa que recuerda al benefactor en las viviendas destinadas a los maestros en la que se dice:

A la Munificencia de
D. Agapito Cagiga Aparicio
Hijo predilecto de este
valle debese la donación
de estas escuelas a la
enseñanza nacional
Año MCMXXVI

En el ayuntamiento de Castañeda, en Pomaluengo, se encuentra una escuela promovida por indianos en 1918. Es un edificio específico para escuela, de tipología singular. En la primera planta están las aulas y en la segunda la vivienda. La fachada principal destaca por la airosa torre que sobresale especialmente sobre la cubierta a dos aguas, de esta parte del edificio que tiene planta con forma de T. La torre, de planta ortogonal arranca desde el acceso central, resaltado con piedras sillares y prolongado por vanos de medio punto en alturas sucesivas. Un reloj ocupa el último tramo que se remata con cúpula y campana sobre ella. Como hemos indicado estos elementos forman parte del repertorio escolar, con función específica, indicar la hora, avisar de entradas y salidas, etc. Todo este conjunto confiere al edificio una verticalidad desproporcionada con el  resto de la construcción.

En Villacarriedo nos encontramos con dos ejemplos, la escuela mixta de Abionzo de 1853, que debió su fundación a José Pérez del Arce, emigrado a México y cuya escritura fundacional es de 1890 y la escuela pública de Santibáñez que también es de fundación indiana,  y su promotor Pérez Venero.

En Piélagos tenemos las escuelas de  Mortera y Liencres promocionadas por Ramón de la Herrera, Conde de Mortera.

En Suances debemos destacar la obra  del Colegio de San José, promocionada por la Fundación Quintana en 1909 y regentada por la congregación religiosa de la Compañía de María. Se trata de un edificio de dos alturas con planta en U, cuyo proyecto original se debe a Alfredo de la Escalera, pero que sufrió reforma en l940 por Juan José Resines. El edificio perdió la imagen original  de horizontalidad que proporcionaba la cubierta aterrazada al ser sustituida por cubierta a vertientes. El alzado presenta en su fachada principal una serie de ventanas con embocaduras de ladrillo y paramento de mampuesto.

Las dos alturas se dividen por la línea de imposta y se rematan con balaustrada de hormigón en la cornisa. El cuerpo central se destaca por el material empleado, piedra calar del Soto de Hinojedo, en los sillares labrados que se almohadillan en las esquinas.

El edificio está cerrado por valla diseñada por el arquitecto A. de la Escalera, consta de unas rejas entre pilastras que llevan anagramas de la fundación, F. y Q.

En su interior se destina la primera planta a las aulas, cocina y capilla en vestíbulo. Los servicios están a los lados de una escalera que comunican con la planta superior que acoge dormitorios y enfermería.

Su promotor fue José Gómez Quintana, nacido en la localidad y que emigró a Cádiz y después de trabajar en una tienda de ultramarinos, cursó estudios de maquinista y realizó viajes para el comercio de ultramar. Estuvo vinculado a los negocios del Marqués de Comillas.  Nada más morir, los albaceas tramitaron la organización de la obra  pía. El 6 de Febrero de 1903 presentaron unos planos sencillos, firmados por Gabel  pero el proyecto definitivo es de Alfredo de la Escalera. La intención de Gómez Quintana era “proporcionar enseñanza primaria, secundaria y nautica a los niños naturales de la villa, a los nacidos en Cortiguera y Tagle y a los nacidos en el contorno de media legua alrededor de Suances, en este orden de preferencia…”[36]

El arquitecto Alfredo de la Escalera desempeñó el cargo de arquitecto provincial de Santander durante 48 años hasta que se jubiló en 1924, consecuentemente muchos proyectos de escuelas se deben a su diseño, también fue arquitecto diocesano entre 1888 y 1893, así como arquitecto de la Comisión Provincial de Monumentos. En 1877 se le relaciona con la construcción de las escuelas de Polanco, de Mortera, de Noja (1881) y de niñas de Reinosa (1886). Más tarde se le en carga el Colegio de San José de Suances (1909).[37]

En el ayuntamiento de Alfoz de Lloredo, en Novales, Isidro Gutiérrez de Cossio y Díez de la Redonda destinó dinero para una escuela.

Fundación Igareda y Balbás. Cabezón de la Sal

En Cabezón nos encontramos con dotación para escuela de Pedro de Alcántara  Igareda y Balbás y más tarde, otra en Carrejo en 1900.[38]

En Comillas tenemos que remontarnos a 1802 cuando comienza a funcionar el Real Seminario Cántabro de Comillas, que se instaló en un edificio construido en 1794 por el arquitecto local Bustamante por orden de un indiano, Juan Domingo González de la Reguera, que fue arzobispo de Lima.[39] Funciona hasta 1806 y posteriormente traslada su sede.

El Marqués de Comillas, Antonio López del Piélago  y López de Lamadrid nació en Comillas y emigró a Cuba donde obtuvo una importantísima fortuna. A su regreso se instala en Barcelona.

En 1894 encontramos testimonios de donación de una escuela en Trasvía, por medio de Obra Pía,[40] pero su promoción destacada es el Real Seminario de Comillas.

La glosa referente a la construcción de este edificio aparece firmada por José Díaz de Quijano  en “De Cantabria” y nos da una idea de lo que suponía esta obra en Comillas. “Sobre elevada colina que á ratos se esconde bajo mullido cesped y á ratos se engalana con florida madreselva, rodeada de un pintoresco y anchuroso paisaje que tiene por límites, de un lado el mar y de otro los renombrados picos de Europa, álzase magestuoso el elegante edificio que levantó la piedad para que sirviera de centro de instrucción al mismo tiempo que de centinela avanzado de la fé”......”El edificio, cuyo nombre encabeza estas líneas, fue empezado á construir hace siete años, á expensas del Excmo. Sr. D. Antonio López y López, primer Marqués de Comillas."[41] Es una obra, que por su importancia, ha sido declarada Bien de Interés Cultural en 1985.

La solicitud para construir un seminario estaba originada en la propuesta de un jesuita, nacido en Cabezón de la Sal, Tomás Gómez Carral, que convenció a Claudio López de la bondad de su iniciativa y en el mes de julio de 1882 compró los terrenos de una finca llamada La Cardosa. Estaba situada frente al Palacio de Sobrellano, y reunía la condición que había expresado el Marqués. Cuatro meses antes de la colocación de la primera piedra, el 20  de Mayo de 1883, murió y fue su hijo, Claudio López Bru quien se hizo cargo de la  obra.[42] En enero de 1892 inauguraron la vida escolar 54 niños de 12 a 14 años.

Universidad de Comillas

En su diseño intervino el arquitecto Joan Martorell que se había encargado de ejecutar las obras del Palacio y de la Capilla-Panteón. La dirección de obra estuvo en manos de Cristóbal de Cascante y Colom.[43] Muerto éste, participó en la decoración Domenech y Montaner, así podemos apreciar su trabajo en artesonados, en la reforma de la escalera, en  la espléndida puerta de las Virtudes, en el azulejado y en el Paraninfo, entre otros elementos. Estuvo trabajando desde 1889 a 1899 y dota al edificio de una impronta ecléctica gótico-neomudejar.

Dice García-Fogeda que la cifra total que se destinó fue de 1.848.810 pesetas y lo compara con otra obra emblemática de la época, el Palau de la Música de Barcelona, del mismo arquitecto  y que costó 900.000.[44]

Desde el punto de vista jurídico se redactan unos estatutos que el Papa León XIII confirma. Se recoge en ellos “La fundación en el pueblo de Comillas de un Seminario  por el Marqués de Comillas, donde, de forma gratuita sean educados y sostenidos jóvenes españoles o americanos de lengua española, con igualdad de todas las diócesis pero, con preferencia, de la de Santander”. Más adelante se expone que en caso de renuncia de la Santa Sede la propiedad revertirá al Marqués  o a sus descendientes.

En 1904 el Marqués solicitaba a la Santa Sede que en las facultades de Filosofía, Teología y Derecho canónico se dieran grados como en la Gregoriana de Roma. Su historia se prolonga hasta la década de los 60 que se va trasladando a Madrid, en 1968, la última facultad  que abandona la sede es la de Filosofía; después queda el Seminario menor de la Compañía de Jesús hasta 1977, se realizan los Cursos de Verano de la Pontificia de Comillas, campamentos de idiomas...En 1993 es adquirida por Caja Cantabria.

Se trata de un complejo edificio de carácter monumental que cuenta con los mejores profesionales de la época,  ya que además de los arquitectos colaboran en su decoración pintores, escultores, etc. El esquema que sigue es el que habitualmente empleaba la Compañía de Jesús y que trataba de reunir los diferentes apartados del Colegio en torno a patios.

Universidad de Comillas. Patio interior

La planta es rectangular y la iglesia aparece encuadrada por los dos patios.[45]

Universidad de Comillas. Ingreso

El ingreso en la finca preconiza el derroche creativo del interior, el ladrillo, la piedra y los reflejos metálicos de la cerámica recrean propuestas medievales. El repertorio simbólico de tiara, llaves en el escudo llevado por pajes y el anagrama JHS,  nos indica el papel del Pontífice y  de la compañía de Jesús, etc. Atravesado el arco nos encaminamos al edificio de la Universidad, que conjuga ladrillo y piedra en su fachada.

Destaca una puerta en bronce, cuyo diseño es del propio Domenech y  contará para su ejecución con la colaboración de Eusebio Arnau. Son dos hojas en las que se representan las virtudes y los pecados capitales.

Universidad de Comillas. Puerta

En el vestíbulo había un busto sobre pedestal del Marqués, las paredes aparecen ricamente decoradas con madera y esgrafiados. Los techos son revestidos de artesonados. Una placa conmemorativa recuerda su inauguración[46].

Otras dependencias nobles son el Paraninfo con un friso del Triunfo del cristianismo pintado por Llorens Masdeu en 1891. También hay un Gabinete de Historia Natural, con colecciones de diversas especies. La iglesia de inspiración gótica  se decora en el presbiterio con una pintura de Dios Padre, Cristo y la Virgen también de Llorens. Tiene seis capillas laterales y los bancos son diseño del propio Domenech.

Es en definitiva un proyecto ambicioso que quedó en manos de la Compañía de Jesús y que cumplió ampliamente las expectativas del Marqués de Comillas, que inicialmente había pensado en un Colegio de segunda enseñanza, como habían hecho en Santoña o Villacarriedo.[47]

En el ayuntamiento de Val de San Vicente nos encontramos el testimonio de los hijos de Pechón en Cuba que enviaron el dinero para la construcción de la escuela del pueblo.

En Liébana tenemos que citar inexcusablemente la Obra Pía de Espinama, en el Valle de Camaleño, aunque sea del siglo XVIII pero es una obra pionera.

Su promotor fue Alejandro Rodríguez de Cosgaya, natural del lugar emigró a México donde se dedicó a almacenero, como refleja su testamento en 1768 y en el que hace constar que es soltero y sin hijos y manifiesta que quiere una fundación benéfico-docente para Espinama. La fundación se mantuvo hasta el siglo XX y se derribó en 1968 para construir la iglesia parroquial, que conserva en su fachada unos pocos restos de la construcción primitiva como el escudo de armas del indiano promotor.

La primera piedra se colocó en 1749, pero se interrumpió la construcción hasta 1768  para posteriormente reanudarla. En la fachada principal de la fundación se colocó un escudo  con  alusiones a la  cultura indígena vinculada a la estancia de Rodríguez de Cosgaya en México, en él constaba la fecha 1777 y el nombre del fundador (Fundó esta obra don Alejandro Rodríguez). También se conservaba un texto grabado en una piedra de una pequeña ventana en el que se hacía constar el nombre del primer maestro, Pablo Alonso. Hoy ha desaparecido y se conserva una fotografía recogida en el libro de Prellezo[48].

Se fundó como Escuela de Primeras Letras y cátedra de gramática. Los destinatarios eran los niños del pueblo”para que sirviese de educación y enseñanza a trece niños desde ponerles la cartilla en la mano hasta haber aprendido filosofía y que en dicha casa no solo se labrasen las piezas que fuesen necesarias para la escuela, clases de gramática y filosofía con las viviendas de dichos niños, las de sus preceptores y maestro y demás oficinas correspondientes, sino también una capilla con todo el adorno necesario dedicada a Nuestra Señora del Rosario”. Incluso se disponía el lugar donde se debía ubicar, en un paraje cercano a la casa de sus padres.[49]

En la comarca lebaniega hemos citado la escuela de Vejo  que se encuentra en una zona montañosa fuera del núcleo de población, que atendía la enseñanza de los niños y niñas de la zona hasta que en los últimos años acuden a los centros de Potes.

Placa de las escuelas de Vejo. Vega de Liébana

Es un edificio que, por su tipología, apenas se distingue de las viviendas  pero que se creó específicamente como escuela en 1920, con ayuda de los vecinos emigrantes en Cuba. Años más tarde se  agradecía el gesto y se realizaba un monumento cuya dedicatoria dice:

Monumento que / el pueblo de Vejo/ dedica con todo/ cariño a sus hijos/ bienhechores, que tan/ generosamente han/ contribuido a realizar/ grandes obras/ de interés público/ “VIVAN/ LOS INDIANOS DE VEJO/   -1953-

También sabemos del envío desde México de 4000 pesos para escuela de primeras letras en Aceñaba (Cabezón de Liébana), realizado en 1852 por Jerónimo Mateo de la Parra y Cuesta.[50]

Existe constancia de otras escuelas fundadas por indianos en diversas localidades de Cantabria, como en Allen del Hoyo (Valderredible); Espinilla, La Lomba y Navega  (Hermandad de Campóo de Suso); San Martín de Hoyos (Valdeolea); Ontaneda  (Corvera de Toranzo) y Tudanca[51] pero entendemos que con los ejemplos presentados podemos concluir una visión general del  importante legado que patrocinaron los emigrantes a América.