Arquitectura para la enseñanza. La escuela en Cantabria

Ángel Cea Benito. Arquitecto
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Resumen

La intención de estas breves líneas es llamar la atención sobre la riqueza que para el patrimonio arquitectónico de Cantabria ha tenido un elemento tan modesto y tan universal como el espacio en el que hemos aprendido a aprender.

Vamos a hacer un pequeño recorrido por la arquitectura de escuelas y colegios, lugares en los que todos hemos pasado buena parte de nuestra vida. Y lo hacemos en un momento en el que está de moda sacar a exposición pública el mundo de la escuela. Así han surgido a modo de museos espacios como el Centro de Recursos Interpretación y Estudios de la Escuela en Polanco, el Museo de la Escuela de Mogrovejo o el desván de la historia habilitado en el Colegio Agapito Cagiga de Revilla de Camargo.

 

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La escuela de hoy es como es, porque existe la de ayer, que surgió gracias a sus benefactores y  que perdura gracias a quienes aún hoy la recuerdan con sus publicaciones ("La escuela de ayer en Cantabria" de Juan González),  y a quienes la homenajean montando museos que mantienen vivo su recuerdo.




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Centro de la Escuela en Polanco.

Desván del Colegio Agapito Cagiga.

Museo de la Escuela de Mogrovejo

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Ese recorrido lo realizaremos por nuestra arquitectura tradicional de escuelas y colegios, pero también visitaremos ejemplos foráneos que han investigado con éxito como debe ser el espacio que haga más fácil el esfuerzo de aprender. Terminaremos el paseo por la arquitectura docente que hoy estamos construyendo en Cantabria.

 


 

UN LUGAR EN EL QUE APRENDER.

1. Origen y evolución de la escuela en Cantabria.

Seguramente el primer lugar destinado a la docencia fuese una habitación en la casa del habitante más influyente del pueblo para que sus hijos recibieran, mas que conocimientos, doctrina impartida por un hombre de probada rectitud y unos mínimos conocimientos que le permitieran convertirse en maestro.

Pero pronto las sociedades mejor estructuradas necesitarían la educación como mecanismo de progreso, y sobre todo, como método de control social. Surge así la socialización de la enseñanza y con ella la escuela como lugar casi sagrado en el que maestro y sus alumnos compartían buena parte de su vida.

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Las primeras escuelas rurales debieron ser construcciones muy modestas y absolutamente subsidiarias de las labores del campo. Dos ejemplos, las escuelas de Linto en el Nansa y de Luriezo en la Liébana.

 


 

 

 

A medida que la sociedad rural se iba desarrollando surgía la necesidad de generalizar la educación, en esos inicios eran las autoridades locales, alcaldes y juntas vecinales, quienes empezaron a construir un tipo de escuela rural que se extendió con facilidad, eran construcciones simétricas con dos alas, para niñas y niños, y que incluían una vivienda para el maestro. Escuelas de Ucieda.

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En aquellos momentos, hace 250 años, la educación era lo que venía después del trabajo en el campo, y como necesidad de segundo orden no disponía de los recursos mínimos ni materiales, ni humanos. El maestro, vocacional y mal pagado, intentaba enseñar a sus alumnos, todos varones, a leer y a escribir, algo de aritmética y un poco de historia sagrada y de España y además, nociones de agricultura y mucha moralidad.

A partir de la Ilustración los poderes administrativos incorporan la preocupación por la higiene pública en todos los aspectos sociales. En ese momento la educación se convierte en una actividad reglada que comienza a disponer de recursos a través de ciertas instituciones públicas y privadas:

 

Las autoridades locales.

Los alcaldes y las juntas vecinales retoman aquella labor educativa incipiente y la escuela en nuestros pueblos se convierte, después de la iglesia y del ayuntamiento, en el edifico más importante y diferenciado del resto. Aún así, aquellas primeras escuelas eran edificaciones austeras que se encontraban aisladas a las afueras del pueblo adosadas al ayuntamiento o a la propia iglesia. Eran construcciones prismáticas de una o dos alturas, con dos accesos diferenciados, para niños y niñas, e incluían en su interior o adosada una vivienda para el maestro.

 

Coledio de los Escolapios de Villacarriedo. Después de la tradición de pequeñas escuelas rurales, este es el primer colegio como tal que se funda en Cantabria en 1746. Grande y austero no destaca por sus  valores estilísticos salvo en la capilla como elemento caracterizador.

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Universidad Pontificia de Comillas. Es el mayor y más valioso ejemplo  que tenemos de arquitectura religiosa docente. Construido por los jesuitas en 1884 con diseño de Domenech y Montaner representa un modelo  al estilo neogótico catalán de edificio entorno a dos claustros con la iglesia ocupando el cuerpo central.

 

 

Las organizaciones religiosas.

La Iglesia Católica, a través de diferentes órdenes, se plantea la enseñanza con vocación de servicio y como reserva de perpetuación. Construye grandes edificios, casi siempre en los núcleos urbanos, con una arquitectura adscrita a modelos tradicionales. En Cantabria recurre a los lenguajes decimonónicos, primero, y al Regionalismo después cuando éste se convierte en referente social.

 

Los patrocinadores privados.

Ante la precariedad de la enseñanza institucional en el medio rural, surge la conciencia cívica de particulares o sociedades que se implican en la educación de su entorno inmediato. En concreto, los indianos, que con la fortuna realizada en América, desde allí o a su regreso, patrocinan durante todo el siglo XIX y los inicios del XX la construcción de escuelas en sus pueblos de origen. Hombres como el Marqués de Valdecilla, el Marqués de Comillas, el Marqués de Manzanedo, o empresas como Solvay o Nueva Montaña dejan  magníficos  ejemplos  a  lo  largo de nuestra región. Lo hacen casi siempre con una arquitectura que pretende dejar la impronta de su mentor, y es habitual que se encargue su diseño a arquitectos de prestigio, locales o incluso foráneos, pero casi siempre utilizando una tipología y un lenguaje tradicionales.

 

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Instituto Manzanedo. El Marqués de Manzanedo dejó su huella en varios edificios singulares de Santoña, entre ellos el instituto  de 1871 aún en uso, que es un magnífico ejemplo  de edificio simbólico de concepción iluminista. Con forma de H tiene dos patios interiores que mejoran las condiciones de iluminación y ventilación.

 

 


 

 

Escuelas de Solvay. Uno de los ejemplos más singulares de conjuntos cívicos y docentes dispuestos por empresas, es este de Barreda de 1914, se construye sobre una parcela ajardinada al modo de los campus anglosajones, en este  caso utilizando un lenguaje exótico.

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El Estado
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A partir de los años 20, el Estado comienza a sustituir a las diferentes iniciativas locales para imponer un sistema educativo como mecanismo absoluto de control social. La construcción de centros docentes seguirá unas pautas nacionales, tantos en sus sistemas educativos como en la propia arquitectura. La dictadura de Primo de Rivera con modelos clasicistas, la República importando algunas formas tomadas de las corrientes europeas, y la nueva dictadura de Franco volviendo la mirada de nuevo a los modelos nacionales. Y casi siempre con una evidente renuncia a la investigación de nuevos tipos arquitectónicos. Hay que esperar hasta finales de los años 60 para que la arquitectura comience a aportar nuevos modos de construir espacios docentes, y siempre de la mano de arquitectos herederos del Movimiento Moderno europeo.

 

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Escuelas Públicas Primo de Rivera. Situadas en Laredo, son un ejemplo claro de la arquitectura realizada por el Estado con una potente imagen que evoca la más pura tradición española como elemento a perpetuar.

 

 


 

Instituto de Los Corrales de Buelna. Durante la Segunda República la concepción de la arquitectura docente busca nuevos modelos, en este ejemplo el arquitecto D. M. Lastra consigue actualizar la tradición de ese momento con una nueva imagen y nuevo esquema dignas de destacar.

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2. Otros modelos de arquitectura para la enseñanza.

Si dirigimos una mirada al exterior, el abanico de arquitecturas que han surgido a lo largo de la historia de la docencia es de una riqueza extraordinaria. Solo a modo de retazos aislados vamos a realizar un pequeño viaje por algunos de los hitos de la historia de la arquitectura destinada a la enseñanza.

En el mundo árabe el aprendizaje del Corán genera una arquitectura de ensimismamiento y por ello las medersas, como la de Bou Inania en Fez, se configuran como edificios urbanos cerrados al exterior, y abiertos a un gran patio central porticado en todas sus dos plantas que se convierte en el centro funcional y espiritual del edificio.

En el ámbito anglosajón desde comienzos del siglo XX surgen experiencias renovadoras. Charles Mackintoch, arquitecto escocés, gana en 1895 el concurso para la Escuela de Arte de Glasgow. Su diseño expresa una voluntad inequívoca de dejar entrar la luz natural, unos huecos acristalados de grandes dimensiones convierten  a  sus  aulas   en  un  espacio  de  luz perfectamente adecuado a una nueva forma de entender el espacio para la enseñanza.

 

Medersa de Bou Inania. Esta escuela del Corán de Fez muestra una tipología singular basada en cerrar el edificio a las calles circundantes y abrirse a un gran patio que es el centro de la vida interior tanto en sus relaciones funcionales como espirituales.

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Escuela de Arte de Glasgow. Propuesta novedosa  de Charles Mackintoch que  en 1895 gana un concurso que le permite construir una escuela en donde la luz es protagonista iluminando las aulas y los espacios de circulación a través de  grandes ventanales en fachadas y cubierta que inundan el edifico con la luz exterior.

 

En los países nórdicos la innovación se produce desde la pequeña escala con una tipología de colegios en planta baja con una transición fluida entre aula y espacio exterior de juegos. Arne Jacobsen, arquitecto danés, gana en 1951 un concurso para un colegio infantil en Gentofte. En él plantea un centro escolar que forma un entramado de pequeñas aulas y de pequeños patios abiertos con una conexión directa entre unos y otros de forma que el espacio educativo se convierte en un microuniverso donde conviven educación y juego, como dicotomía inseparable.

También en España a lo largo del siglo XX se construyen magníficos ejemplos de centros docentes realizados por notables arquitectos como Luis Moya, Rafael Moneo, Miguel Fisac o Fray Coello de Portugal. De este último podemos visitar en Torrelavega dos colegios interesantes, el de los Sagrados Corazones y el de Nuestra Señora de la Paz, ambos construidos en la década de los sesenta y en la mejor tradición del Movimiento Moderno. Se caracterizan ambos por su concepción espacial y por su control efectista de la luz, y en ellos destacan sus espectaculares capillas como elementos singulares.

 

Colegio Munke. Diseñado por Arne Jacobsen en 1951, a las afueras de Copenhague, supone una revolución en la concepción de una escuela infantil, donde prioriza la pequeña escala del aula y su autonomía y relación directa con un entramado de patios intermedios de juegos.

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Colegio Nuestra Señora de la Paz. Construido en los años 60, por Fray Coello de  Portugal, supone un hito en la arquitectura docente de Cantabria, un ejemplo de renovación mediante una configuración espacial moderna y una utilización novedosa de  materiales, relaciones y  lenguajes.

 

 


 


3. La arquitectura docente, hoy en Cantabria.

Esta experiencia hoy nos ofrece el suficiente bagaje como para permitir desarrollar una arquitectura para la enseñanza que haga más fácil y más cómoda esa labor. Los tiempos de las escuelas encerradas en construcciones programáticas que solo  entendían la docencia como un acto casi litúrgico, donde el maestro desde su estrado imponía un obsoleto modelo educación, han pasado. Ahora el aula se entiende como un espacio de convivencia donde la comunicación es más libre, y donde los arquitectos no renunciamos a que esa libertad conduzca a unas arquitecturas que prioricen esos aspectos de funcionalidad y bienestar sin renunciar por ello a la utilización un lenguaje nuevo.

Hoy, en este momento de iniciación al tan esperado siglo XXI, podemos recorrer muchos de nuestros pueblos, Llano de Udías, Meruelo, Camargo, Reinosa, Peñacastillo,  Puente Arce, Castro Urdiales, Hazas de Liendo, Torrelavega, o el propio Santander y descubrir como se ha construido, o se está construyendo, un nuevo colegio con esa nueva filosofía de hacer mas cercana la labor de aprender y de paso ir añadiendo patrimonio a nuestra historia.

 

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Colegio Riomar. Un centro escolar, en Castro Urdiales, de una importante densidad que compensa con una distribución de los volúmenes en paralelo conectados en uno de sus extremos y  liberando el espacio intermedio a modo  de patios exteriores.



 

Colegio Peregrino Avendaño. En este colegio de Liendo la búsqueda de una nueva arquitectura se plasma en un sistema de aulas pasantes abiertas tanto a la fachada exterior como a otra interior  volcada a un amplio espacio  de circulación y juegos.

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Cómo citar este artículo

Formato Norma ISO 690-2

Cea Benito, Ángel, "Arquitectura para la enseñanza. La escuela en Cantabria" [en línea]. Cabás: Revista del Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa (CRIEME) de la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria (España) [publicación seriada en línea]. N.º 1. Junio 2009. <http://revista.muesca.es/articulos/79-arquitectura-para-la-ensenanza-la-escuela-en-cantabria> ISSN 1989-5909 [Consulta: Día Mes Año].