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Una escuela de Cármenes: El patrimonio arquitectónico de las Escuelas del Ave María de Granada

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Indice del artículo
Una escuela de Cármenes: El patrimonio arquitectónico de las Escuelas del Ave María de Granada
La creación de una pequeña ciudad de niños: los cármenes como escuela.
Carmen de San José o de los Naranjos.
Carmen de San José o de los Naranjos.
Carmen del Niño Jesús o de las Olivas.
Carmen del Niño Jesús o de las Olivas.
Carmen de San Joaquín o de Zapata.
Carmen de San Juan, Carmen de la Victoria o Seminario de Maestros.
Primer proyecto de Ampliación del Seminario de Maestros del Ave María (agosto de 1957).
Segundo proyecto (octubre de 1957).
Tercer proyecto (noviembre de 1957).
Carmen de Santa Isabel o de Salazar.
Carmen de Ayuso.
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Resumen

En el presente artículo se analiza el proceso de creación y ampliación de las Escuelas del Ave María-Casa Madre por medio de la compra de diversos cármenes. Se seguirá un orden cronológico para mostrar de una manera más clara, el proceso de crecimiento que siguió la Institución, exponiendo las circunstancias que envolvieron cada una de las compras, personajes involucrados, intenciones de Andrés Manjón, funcionalidad de los espacios,.... El aspecto arquitectónico será el que centre el artículo, aunque sin olvidar la interrelación de todos los bienes que en este espacio confluyen, de cuya unión nace el valor patrimonial de estas Escuelas.

 

Introducción: Andrés Manjón y la creación de las Escuelas del Ave María-Casa Madre.

Andrés Manjón[1] nace en 1846 en el seno de una familia religiosa oriunda de Sargentes de Lora, una pequeña aldea del norte de la provincia de Burgos. Estudió en esta localidad desde los siete años hasta 1857, año en el que tuvo que marchar a Polientes para estudiar latín y poder tener acceso a los estudios del Seminario. Con catorce años quiso entrar en el Seminario de Burgos, sin embargo la baja calidad de la educación que había recibido le obligó a realizar un curso preparatorio con los Jesuitas. En el Seminario recibiría una educación de corte tradicional en un momento en el que el debate entre tradicionalismo[2] y despotismo ilustrado y liberal estaba en todo su auge. Su formación universitaria la recibirá en Valladolid simultaneando los estudios de Teología y Derecho.

Llega a Granada procedente de Santiago de Compostela en 1880 sin haber sido aún ordenado sacerdote, ya que abandona el Seminario en 1868. Aquí conseguirá una plaza por oposición como canónigo del Sacromonte e impartirá clases como catedrático de Derecho en la Universidad de Granada. Se trata de un momento muy delicado para la Iglesia que tiene que luchar por mantener su libertad de acción en el ámbito educativo en un período en el que la Institución Libre de Enseñanza acomete contra el catolicismo popular. (MONTERO VIVES, 1999: 18-19)

link 1Su residencia enclavada en la Abadía del Sacromonte, le obligaba a bajar a la ciudad, donde se encontraba la Universidad, pasando por dos de los barrios más degradados socialmente a finales del s. XIX en Granada. Se trata del Albayzín y Sacromonte, donde el analfabetismo, las hambrunas y enfermedades, provocadas por la falta de salubridad higiénica, estaban a la orden del día.


Esta situación le llevó a desear la creación de unas escuelas que dieran cobijo a la cantidad de niños que vivían en la calle, mientras sus padres intentaban ganar algo con lo que alimentar a sus familias, deseo que comentó con varios amigos que lo tacharon de utópico.

Finalmente en 1889, tras su encuentro con la Maestra Amiga (Francisca Montiel Jiménez), una mujer analfabeta a la cual encontró enseñando la Doctrina Cristiana a unos niños de la zona, decidió que su idea era factible. Desde ese momento invirtió todos sus ahorros, su sueldo y esfuerzo en la creación de una institución de enseñanza gratuita (algo muy novedoso en ese momento) en la que dio cabida a los más de 700 niños que poblaban la zona. En ella no sólo enseñó, sino que también dio comida, ropa, y sobre todo, un sitio en el que crecer a los niños lejos de las calamidades del tiempo que les tocó vivir.

Siendo profesor, ejerció de maestro y además revolucionó la enseñanza con su sistema pedagógico que se extendió por toda la ciudad primero, y España, Europa y Latinoamérica después. Este sistema se basó en la observación de los niños: juegos, actitudes, deseos... para orientar la enseñanza de manera que aprendieran mejor y de una forma alegre, estando siempre muy presente el juego.

Tuvo un espíritu humilde, que le llevó a rechazar puestos como el de Rector de la Universidad y el de miembro del Tribunal de la Rota y que le hizo merecedor de la medalla de la Orden de Alfonso XII, cuyo dinero debía de juntar el condecorado[3]. Fue nombrado hijo predilecto de Granada en 1896 y adoptivo de la ciudad en 1900, pero nunca quiso homenajes para su persona, sino ayudas para sus niños.

Tras su jubilación como catedrático de la Universidad se dedicó por completo a la enseñanza en sus Escuelas, en las cuales fue enterrado a su muerte en 1923.