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Una mirada al modelo escolástico franquista a través de sus revistas escolares: fuente de estudio e interpretación histórico-educativa

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Indice del artículo
Una mirada al modelo escolástico franquista a través de sus revistas escolares: fuente de estudio e interpretación histórico-educativa
Marco social, económico y educativo
Las Revistas escolares de las Universidades Laborales
El contenido ideológico de las revistas escolares
Bibliografía
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Resumen

Las revistas escolares constituyen un elemento esencial de análisis e interpretación de la cultura escolar desarrollada en un contexto y periodo determinado. Sin embargo, desde la historiografía educativa son escasos los estudios realizados en torno a esta temática, lo que muestra su insuficiencia y profundidad pero también sus posibilidades investigadoras. El valor de las revistas escolares radica en que son, junto a otros recursos, un valioso material de estudio, conocimiento e interpretación de la cultura escolar. El presente artículo pretende aproximarse a la vida escolar durante el franquismo a través del análisis e interpretación de las revistas escolares que periódicamente se publicaban en las Universidades Laborales.

El valor potencial de las revistas escolares en la "Nueva Museología"

La Historia de la Educación como disciplina y campo de investigación ha ido renovándose a nivel historiográfico en las últimas décadas propiciando una "nueva historia de la educación" (Escolano, 1997: 53), alejada de tradicionales corrientes historicistas y paradigmas positivistas que la reducían a la simple crónica de hechos desde la visión de los grupos de poder dominantes. Esta nueva forma de hacer historia se aleja de los discursos y acciones de los grupos de poder que han tendido a versionar la historia de la educación desde un sesgo lineal e ideológico (Escolano, 2007: 137), abriéndose nuevas líneas metodológicas y nuevas fuentes para la investigación. En este sentido, la historia de la cultura material está enriqueciendo y diversificando aún más los análisis y aportaciones en el estudio del pasado educativo.

Desde este prisma de renovación historiográfica se enmarca el actual paradigma museológico sobre historia de la educación, con una doble finalidad, teórica y práctica. Para el profesor Julio Ruiz Berrio (2006: 273) este replanteamiento de los museos pedagógicos viene motivado principalmente por cuatro factores. En primer lugar, las nuevas terminologías empleadas referentes a la museología, llegándose incluso, a partir de los años sesenta, a integrar en el vocabulario común la "Nueva Museología" que no estriba únicamente en la introducción de un nuevo sintagma, sino que constituye un auténtico movimiento científico y técnico de dimensión mundial sobre el museísmo[1]. En segundo lugar, la incorporación de las nuevas tecnologías de la información, principalmente a través de los medios audiovisuales, a la vida de los museos ha revolucionado muchos de los aspectos y de las formas de entender los museos escolares. De este modo, desde los años sesenta, cuando la llamada "Nueva Museología" concibió que los museos debían ser espacios participativos y dinámicos para un público amplio y diverso, hasta hoy, los avances en las nuevas tecnologías de la comunicación han sido sorprendentes, dando lugar a una auténtica revolución: las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación[2]. En tercer lugar, destacan los nuevos planteamientos pedagógicos y teorías del aprendizaje que abogan por un mayor didactismo de los museos. Y por último, en cuarto lugar, la importancia que tiene el avance de nuevos enfoques y planteamientos en la Historia de la Educación que propicien un análisis hermenéutico del pasado escolar y posibiliten la reconstrucción crítica de la escuela. Aunque como señala el profesor Escolano Benito (1997b: 7):

"(...) dialogar, desde el presente, con las huellas que el pasado ha objetivado en nuestra memoria social no es sólo un intento de revivir el sentimiento de una tradición, sino una manera de ser en el tiempo, es decir, un modo de afrontar los problemas que nuestra época plantea desde la perspectiva que la historicidad suscita".

Bajo esta nueva dimensión museológica determinadas fuentes y materiales de estudio, en muchos casos ignorados hasta hace pocas décadas, cobran un mayor protagonismo en cuanto a su valor potencial para el estudio y la investigación histórico-educativa, al igual que otras fuentes tradicionales son nuevamente analizadas desde distintas perspectivas (Ferraz, 2005: 15). La riqueza que encierran determinados objetos y materiales escolares debe concienciarnos acerca de la necesidad de su recuperación, conservación e interpretación, ya que son (Sacchetto, 1986: 28):

"(...) hasta cierto punto la historia del modo de actuar de la escuela, de los diferentes proyectos educativos, de los diferentes roles previstos y desempeñados por adultos y niños, maestros y escolares".

Desde este prisma, la museística conlleva un doble reto. Por un lado, el de recuperar, salvaguardar y exponer el patrimonio histórico-educativo de una nación y, por otro lado, el de estudiarlo y analizarlo desde una dimensión hermenéutica e interpretativa. Esta doble finalidad la convierte en un proyecto vivo, dinámico y didáctico en el que el individuo toma parte activa, interpretando el objeto patrimonial y estableciendo entre él y el material museado una comunicación perceptiva y conceptual "in situ". Pero, asimismo, como señala Hernández Hernández (2006: 186), lleva implícito una función, si cabe aún más importante, la de contribuir a "hacernos un poco más humanos". Mediante el estudio y análisis del patrimonio educativo -conformado por los bienes culturales, tangibles e intangibles, que la historia ha legado a una nación, así como por aquellos bienes que se originan en el presente y que la sociedad les otorga un especial significado histórico, científico, simbólico o puramente estético- nos permite establecer relaciones entre el investigador y el objeto museado que superen lo puramente estético y ornamental de la museística.

En este sentido, la historiografía educativa española en su interés por las formas y modos de "construir historia educativa", que incorporen nuevas herramientas de análisis y abran temáticas de estudios novedosos y poco analizados hasta el momento, resalta la investigación etnográfica. En ella, la "etnohistoria de la escuela" adquiere una dimensión especial para analizar lo que Ramón López Martín (2001: 33) denomina la "escuela por dentro". En este análisis el hecho educativo, además de formar parte activa del contexto social en el que actúa, se analiza y explica como un subsistema con autonomía propia que no responde únicamente a factores externos de la escuela, sino que por el contrario se configura como un espacio social con una cultura e idiosincrasia propias. En todo caso, constituye una manera más de enriquecer nuestros conocimientos, una fuente de datos donde valorar y contrastar la investigación histórica.

Desde estos planteamientos hemos intentado aproximarnos al estudio de la cultura empírica de la escuela, concretamente del modelo escolástico franquista analizando uno de sus registros etnográficos menos estudiados: la publicación periódica de sus revistas escolares[3]. Esta historia material de la enseñanza basada en los restos etnográficos de la prensa educativa es reflejo del interés desplegado por las instituciones en enaltecer el nuevo sistema educativo dirigido a la clase obrera, así como por sus protagonistas, alumnado y profesorado, que emplearon las revistas como medio para reivindicar o denunciar de manera soterrada más libertades o, en otros casos, para mostrar la grandeza y conformidad con el sistema implantado: una ideología totalitaria militarista, teocrática y sexista. Su análisis y estudio nos ha permitido acercarnos al mundo educativo del alumnado y del personal laboral, profundizando en sus prácticas educativas, expectativas, aspiraciones, reivindicaciones, vivencias, etc. A la vez nos han aportado nuevos aspectos para la investigación e interpretación hermenéutica, mostrando una visión más personal y humana de lo que significaron en la historiografía educativa del franquismo y del mundo obrero las instituciones laborales.

Nuestro estudio pretende analizar de manera crítica y reflexiva el significado que adquirieron como instrumento de transmisión e inculcación ideológica del Nuevo Estado franquista las revistas escolares publicadas en las décadas de los cincuenta y sesenta. Para ello, nos detendremos en las revistas publicadas por una de las instituciones educativas menos analizadas del franquismo, las Universidades Laborales. El objetivo principal que nos proponemos acometer en esta breve aportación es la de efectuar una primera aproximación al estudio de las potencialidades que las revistas escolares presentan como material de estudio e investigación en la "Nueva Museología". Además de evocar y reconstruir la cultura escolar de dicha institución educativa erigida para el mundo obrero a partir de la década de los cincuenta.

Ciertamente en este proceso de reconstrucción de la cultura escolar, el valor de las revistas radica en que son, junto a otros recursos, un valioso material de estudio e investigación para descifrar desde otro prisma de estudio lo que los autores belgas Marc Depaepe y Frank Simon (1995: 11) denominaron las claves de esa "caja negra" que es el aula y, por ende, la escuela. Una fuente documental que constituye un testimonio privilegiado para conocer y analizar la cultura escolar y lo que acontecía en ella mediante la visión, en la mayoría de los casos de los actores de la escuela: alumnado y profesorado que daban testimonio del quehacer educativo (celebraciones escolares, religiosas, actividades de conmemoración, opiniones, etc.)

Desde este nuevo marco museológico su estudio implica profundizar y redescubrir nuevos elementos de análisis que posibiliten, en definitiva, la búsqueda de nuevas formas de entender y de hacer historia desde una dimensión holística, liberadora y crítica. Como señala Antonio Viñao Frago (2003: 106) los retos de los historiadores en esta ardua tarea deben partir del propio compromiso como historiadores con su presente y proyección futura. Es decir:

"Afirmar y mostrar su papel potencial en el estudio y comprensión de la educación y de los problemas y cuestiones contemporáneas. (...) debe, en este sentido, arrojar luz sobre el presente, ayudar a entenderlo y a situarse en el mismo. (...) descubrir y mostrar la presencia del pasado en los debates, cuestiones y problemas educativos de su tiempo; es decir, no sólo hacer la genealogía del presente, sino también desvelar los usos incorrectos del pasado, y sobre todo las apropiaciones, mitificaciones y manipulaciones del mismo".

El hallazgo de esta nueva dimensión ha sido reafirmado tras el énfasis del análisis hermenéutico a través de la interpretación del los lenguajes en los que no sólo se analizan las palabras, sino también el conjunto icnográfico que suele acompañar a las revistas escolares. Lo que implica la reconstrucción de la historia que se proyecta en el presente e incluso da forma a las expectativas del futuro (Ricoeur, 2003: 23). En tal sentido, el museo pedagógico pasa a ser no sólo el espacio donde salvaguardar y coleccionar el patrimonio educativo, sino el lugar idóneo para reconstruir la nueva historia de la educación bajo una dimensión didáctica e investigadora que vaya más allá de lo puramente estético y ornamental. Su cometido no se reduce a salvaguardar, mostrar e ilustrar los objetos museables, sino que además pretende dotar de comprensibilidad a los diferentes mensajes y significados educativos, culturales e ideológicos de cada uno de ellos. Esta tarea proyectada en la nueva historiografía y, por ende, en la nueva museología supone la búsqueda de un nuevo sentido que dimensione el conocimiento de nuestra historia educativa, dotándola de una diversidad en cuanto a interpretaciones y significados posibles. Significa nuevos retos que contemplen las prácticas de temáticas innovadoras que respondan a enfoques etnográficos y microhistóricos[4]. Un replanteamiento que no se reduce a una simple actualización museística de carácter técnico o metodológico, sino que supone una concepción del museo radicalmente diferente a la que se ha ido desarrollando hasta hace unos años, orientada al coleccionismo y conservación de materiales museables. Como nos indica Hernández Hernández (2006: 169-170) se trata de concebir la "Nueva Museología" como:

"(...) un lugar de encuentro y aprendizaje, que se convierte en el instrumento más apropiado para que la población descubra su identidad, la asuma responsablemente y se comprometa a desarrollarla en el futuro dentro de su propio territorio o comunidad".