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Recogida y catalogación del patrimonio histórico escolar: El caso del AMEIB

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Indice del artículo
Recogida y catalogación del patrimonio histórico escolar: El caso del AMEIB
El AMEIB: Historia de una ilusión
El archivo
El Museo
La Biblioteca
Museos pedagógicos, museos escolares, museos del niño...
Elementos del Patrimonio Histórico Educativo
La dinámica del AMEIB
Problemas de catalogación, restauración y difusión
Bibliografía
Cómo citar este artículo
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Resumen

Lo que se presenta en estas líneas es, en primer lugar, una reflexión a partir de diversas experiencias, pero especialmente tomando ejemplo de lo que ha pasado en las Islas Baleares. El AMEIB (Arxiu i Museu de l'Educació de les Illes Balears) fue el segundo en crearse en todo el país (después del MUPEGA de Galicia). Sin embargo, todavía no dispone de un espacio museístico y sus actividades se ven reducidas a exposiciones temporales. Los sucesivos cambios políticos producidos en esta comunidad, así como la crisis económica, pesan como una losa para suponer que el panorama pueda variar en poco tiempo.

Introducción

La década de los años 70 del siglo pasado marcó un hito en la historia de la educación del Estado Español y en su patrimonio. La ley General de Educación o Ley Villar Palasí fue fundamental para iniciar el proceso de modernización de todo el sistema educativo español. Se emprendió la construcción de nuevos centros adecuados a las nuevas concepciones que requería la escuela del siglo XX. Se dotó a estos centros de nuevo mobiliario y material didáctico... En pocas palabras, significaba el cierre de un largo periodo que hundía sus raíces en el siglo XIX.

Sin embargo, estos cambios como todas las monedas, tenían dos caras. Se modernizaba, sí, pero se obviaban y se arrinconaban en el olvido los elementos del pasado educativo del país. Muebles, libros, trabajos escolares, material didáctico,... que se consideraban obsoletos eran sencillamente destruidos. No se les atribuía ningún valor ni como antigüedades y siquiera a nivel de mercadillo de viejo. Este proceso se vio agravado por otros componentes. La propia dinámica demográfica del país provocó que paulatinamente muchas escuelas rurales se clausuraran e incluso diversas poblaciones desaparecieron. Al cerrar las escuelas quedaron totalmente abandonadas, abiertas al saqueo y el pillaje.

Fue en este contexto que, a finales de la década de 1990, diversas personas e instituciones empezaron a concienciarse sobre un patrimonio histórico que poco a poco se iba perdiendo. Surgió la necesidad de recoger, catalogar y salvaguardar un patrimonio al que se había devaluado y que corría un peligro real de perderse definitivamente. En esta tarea, iniciativas tan relevantes como las de Aragón, Castilla-León e incluso Galicia nacieron precisamente de esta necesidad.

IMAGEN 1 composicion

El AMEIB está dividido en tres áreas de Actuación: Archivo, Museo y Biblioteca

Veinte años más tarde, y a pesar de todos los problemas que se han tenido y se tienen, se puede considerar que se ha avanzado muchísimo en este sentido. Se han abierto Museos Pedagógicos en diversas Comunidades Autónomas que dependen de los poderes públicos, de las universidades o de fundaciones más o menos privadas. Un primer paso se ha dado, pero queda todavía por convencer a buena parte de la población y, especialmente, a las autoridades de la importancia de preservar y estudiar el Patrimonio Escolar de una determinada comunidad.

Ciertamente y a simple vista, los objetos museables procedentes del mundo educativo no tienen gran prestigio social. Son elementos que formaban parte de la vida cotidiana. Y en este punto, precisamente, se halla su principal importancia. Es lo que algunos historiadores han calificado como la trascendencia de los actos cotidianos y los elementos intrascendentes. En el caso de la educación, este hecho es aún más notorio. Hay que tener en cuenta que es en las aulas donde se forman, se ponen las primeras piedras de lo que se transformará en el futuro tejido social.

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La cocina de la escuela rural de Can Boqueta (Inca)

Un buen conocimiento de los elementos materiales que han integrado el sistema educativo de un determinado periodo es fundamental. Sin embargo, este conocimiento transciende lo puramente material, ya que de él -directa o indirectamente- se pueden analizar otros aspectos que se relacionan más con la cultura, la formación del pensamiento y los elementos de cohesión social que con otros aspectos de estudio.