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Foto con Historia

Alumnas de 7º curso del Instituto de Segovia, 1944

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Ilustracion1

Desde el primer número de Cabás me interesó la sección Una foto con historia porque, efectivamente, todas las fotos tienen su historia, o varias historias según quién, a quién  y cuándo se cuente y porque a partir de una fotografía se pueden abordar cuestiones candentes en nuestro campo: la fotografía como fuente en historia de la educación, por un lado, y la fotografía y la emoción, por otro.

Esta foto está tomada en el Instituto de Segovia. Son las alumnas que cursaban como oficiales 7º de bachiller en 1943-44 con algunos de sus profesores. La que está sentada en la esquina inferior derecha es mi madre, Fuencisla Blanco.

Hablar sobre una fotografía es una actividad distinta según quien lo haga (Grosvenor & Lawn, 2001). Puede ser una actividad propia del historiador de la educación, de un historiador local, de un coleccionista de fotografías..., pero si quien habla es uno de los protagonistas, entonces es un "discurso" emocional (Burke, 2001). Todos hemos experimentado en nosotros mismos el potencial evocador que tienen las fotografías y en este caso a mí me interesa destacar, especialmente, los temas que abordó mi madre al hablar "frente" a  esta foto, que es la única que tiene de su paso por el Instituto.  Por eso voy a contar lo que ella cuenta indicando algunas referencias que permitan contextualizar el tema de las chicas y el estudio del bachiller en los años cuarenta.

Aunque el número total de chicos que estudiaba bachiller era mucho mayor que el de las chicas, las cifras de alumnos oficiales eran exiguas en ambos casos puesto que la mayoría de  los chicos y chicas que lo estudiaban lo cursaba en colegios privados, casi todos religiosos. En esta foto hay 28 chicas y seis profesores. No estaban muy atentos a la fotografía, de hecho, unos miran hacia un lado y otros a otro e incluso algunas chicas están movidas. Dos profesores miran hacia la izquierda, los otros al frente... quizá había dos fotógrafos a la vez... Dos chicas de la primera fila están agarradas, otra parece que va a colocar la mano sobre mi madre... Dos de los profesores son sacerdotes y daban latín y religión.

Ella identifica claramente a uno de los profesores, D. Ángel Revilla (profesor de lengua y Literatura), agachado en medio de la foto. Cuando le digo nombres de profesores del Instituto en esos años recuerda a otros, pero no puede unir sus nombres con las imágenes: recuerda a Agustín Moreno (dice que además de profesor era médico, lo que concuerda con la documentación donde figura como profesor de Historia natural), Ricardo Riesco, José Barbero, José Adellac y Juan Vera (según los documentos con que contamos eran profesores de Letras, Ciencias, Matemáticas y Ciencias) (Dueñas y Grimau, 2004). Quizá alguno de los nombres le "suene", pero no estén en la foto. Todos los nombres los  precede siempre del tratamiento. Recuerda datos de algunas chicas, pero no sus nombres: una  era de Carbonero el Mayor, otra de Aldea Real, Fuentepelayo... Quizá al ser ella de Escalona del Prado se relacionaba más con las de los pueblos cercanos. Identifica a una chica que, casualidades de la vida, era prima de mi padre, al que mi madre conocería diez años después.

Los temas que mi madre planteó frente a la foto son, creo yo, relevantes para los historiadores de la educación, porque abarcaban desde el examen de ingreso hasta el examen de estado: habló, en primer lugar, sobre lo rara que fue, vista desde hoy, la decisión de sus padres (muy especialmente su madre que es la que tomaba estas decisiones) de que estudiara el bachiller, detalles sobre el examen de ingreso, las dificultades económicas e incluso sociales con que lo estudió, la dureza del examen de estado posterior al bachiller y las expectativas de varias de las chicas que lo estudiaron.  Recuerda, sin embargo, pocos detalles concretos del curso o de las compañeras...

En la familia cercana de mi madre, aparte de un tío-abuelo canónigo, el único que había estudiado una carrera, medicina, fue un hermano de su madre. Precisamente cuando mi abuela pensó que mi madre podría estudiar el bachiller, fue a consultar su "ocurrencia" a su hermano el médico, quien le dijo "que no podías haber tenido mejor idea" y que "lo que no se empieza no se acaba". Cómo se decidió que ella estudiaría el bachiller es uno de los "episodios" de su vida que ha contado más frecuentemente dando todo tipo de detalles (quiénes y cómo fueron a ver a su tío y el diálogo entre ambos hermanos) lo que prueba la importancia que para ella tuvo[i].

El examen de ingreso lo hizo en Segovia, pero no en el Instituto porque estaba entonces habilitado como cuartel, sino en el colegio de las Concepcionistas. Cuando se estaba examinando, bajaron a todas las niñas al sótano porque avisaron de amenaza de bombardeo en Segovia[ii].

Cursó libre todos los cursos excepto éste. Estudiaba en el pueblo, con la ayuda de los maestros y del cura y se examinaba en el Instituto. Lo recuerda como muy árido, duro, echando de menos el no tener a veces "a quién preguntar". El último curso lo hizo como alumna oficial en Segovia y dice que era mucho mejor estudiar así por los profesores, por las compañeras, por la ciudad...

Tras 7º aprobó su examen de estado en Madrid[iii]. Siempre ha estado muy orgullosa de esto porque ya en esos años se comentaba lo difícil que era. Nosotros sabemos por las estadísticas de esos años, que era un examen que superaba aproximadamente un tercio de los presentados, el 33% en 1944-45 (Viñao, 2004: 239). De hecho ella cita a compañeras a las que "se les dio tan mal" que tras intentarlo varias veces, renunciaron.

Varias chicas de las que están en esta foto hicieron luego Magisterio como mi madre. Esta opción era más elegida por chicas que procedían de pueblos porque a las de la capital "no les gustaba la idea de irse a los pueblos" y ése era el destino que esperaba (y que ellas veían como deseable) a las que estudiaban Magisterio y luego preparaban las oposiciones.

Pocos alumnos estudiaban entonces el bachillerato y aún menos alumnas. Y la mayoría de los que lo hacían lo estudiaban en colegios privados y no en el instituto. Nada "animaba" a embarcarse en estudiar un bachillerato de siete cursos, un bachillerato universitario, que frenaba la evolución que había experimentado la enseñanza secundaria desde los años veinte hasta la guerra civil (Viñao, 1990 y 1992). La legislación sobre el bachillerato fue la que primero cambió el gobierno de Franco de forma que se restringía el acceso al mismo, por su estructura, por la reducción de institutos estatales que se realizó en 1939 (B.O.E. 5-9-1939)[iv] y por las facilidades   otorgadas a la Iglesia que pronto volvió a tener sobre la educación el control que había tenido antes de la República.

Pero si nada animaba al estudio del bachillerato, en el caso de las chicas esto se acentuaba llegando, directamente, a desanimarlas. De hecho se anunciaron otras enseñanzas medias, distintas al bachillerato, que "vendrán a recoger otros sectores sociales", tal como se recogía elogiosamente (no podría haber sido de otro modo) en una revista de 1942 dedicada  a  chicas  en  edad  de  cursar  el  bachillerato:

"Nuestras bachilleras verán aquí abierto un sonriente porvenir, (...), por no mentar la legión de "resentidos" de la severidad del actual examen de estado.(...)

Sobre todo las chicas (...) que no vayan  hasta los 18 años cursando materias que para nada las han de ayudar en la vida. (...) 'Que dediquen los últimos cursos de sus estudios a una formación  más apropiada a su sexo, a su porvenir, a sus cualidades; a hacerse verdaderas mujeres del  hogar, con menos latines y más arte y literatura, menos filosofías, químicas, agriculturas y más religión, lenguas, labores, contabilidad, dactilografía, habilidades domésticas; que sepan embellecer y hacer amable y gustoso el hogar, que sepan todo aquello que en él deban practicar, o por lo menos regular y exigir'. (...) He ahí unos considerandos de enjundia propios para nuestras bachilleras" (Ripalda, 1942).

Sólo tras 1953, cuando empezó a implantarse el bachillerato elemental, el superior y el Preuniversitario, las cifras de alumnos se incrementan de forma ostensible produciéndose los incrementos más fuertes en las cifras de alumnos y alumnas en el bachillerato  elemental  que posibilitaba acceder  a carreras  de  grado  medio. Pero ésta es, sin duda, otra historia....

Vista la fotografía desde fuera, llama la atención la uniformidad en la ropa, peinados..., pero también que es una foto que no tiene la rigidez de otras fotos escolares. El hecho de que los profesores estén mezclados con las alumnas y de que algunas alumnas y un profesor estén sentados en el suelo, le da un aire de desenfado que luego no se ve en los gestos de la mayoría de los fotografiados que están serios; sólo alguna chica esboza una sonrisa[v].

Para mi familia es una foto muy querida porque mi madre tiene claro que sin haber cursado el bachiller su vida habría sido distinta y siempre ha estado muy orgullosa de haberlo hecho y de que mi abuela tuviera "semejante ocurrencia".

Notas y referencias bibliográficas

[i] Sobre esa "decisión" nos han dejado magistrales fragmentos literarios  por ejemplo Miguel  Delibes en El camino o Antonio Muñoz Molina en Beatus Ille.

[ii] Pienso que pudo ser en la primavera de 1937.

[iii] El examen se celebraba en la universidad del distrito al que perteneciera el  Instituto. Se pretendía con este sistema garantizar la imparcialidad y objetividad del sistema. Así, tras siete años, se podía obtener o el título de Bachiller o NADA. Esta dura alternativa desvió sin duda a muchos posibles alumnos de la vía del bachiller, vía larga y dudosa en cuanto a recompensa (Valls, 1991 y Sanchidrián, 1999 y 2005).

[iv] Una Orden de 13 de septiembre de 1937 suprimió 38 institutos y en octubre del mismo año 14 más. En agosto de 1939 quedaban 77, que por el desdoble que se produjo al suprimirse la coeducación y contabilizarse en muchas capitales dos institutos (masculino y femenino) en lo que antes era uno se transforman en los 113 que figuran en las estadísticas en 1939-40. En 1960 esta cifra seguía siendo baja, 120, pero se disparó a partir de aquí (Cámara, 1984:238).

[v] La "seriedad" es una de las características de las fotos escolares. Ésta es atípica por su "informalidad", por tener incluso movimiento. Al verla se "sabe" que es una foto escolar, pero quizá no planificada (Rousmaniere, 2001).


- BURKE, Cathy. "Hands-on history: towards a critique of the 'everyday".  History of Education, 30-2 (2001), pp. 191-201.

- CÁMARA VILLAR, Gregorio (1984). Nacional-Catolicismo y escuela. La socialización política del franquismo (1936-1951). Jaén: Hesperia.

- DUEÑAS DÍEZ, Carlos de y GRIMAU MARTÍNEZ, Lola (2004). La represión franquista de la enseñanza en Segovia. Valladolid: ÁMbito.

- GROSVENOR, Ian & LAWN, Martin (eds.). "Ways of seeing in education and schooling: emerging historiographies". History of Education, 30-2 (2001).

- RIPALDA, Justino. "Las bachilleras". Matter Purissima, julio-agosto (1942). En PASTOR HOMS, Mª Inmaculada (1984). La educación femenina  en la postguerra (1939-1945). Madrid: Ministerio de Cultura.

- ROUSMANIERE, Kate. "Questioning the visual in the history of education". History of Education, 30-2 (2001) pp. 109 -116.

- SANCHIDRIÁN BLANCO, Carmen (1999). "El modelo de Bachillerato universitario de 1938. La difícil incorporación de las mujeres a este nivel". En: RUIZ BERRIO, Julio et al. (eds.): La educación en España a examen, 1898-1998. Zaragoza: Institución "Fernando El Católico" (C.S.I.C.), Diputación de Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 1999, Vol. I, pp. 587-604.

- SANCHIDRIÁN BLANCO, Carmen (2005). "El bachillerato elemental como hito del proceso escolarizador de las mujeres a finales del  franquismo".  En: FLECHA, C., NÚÑEZ, M. Y REBOLLO, Mª J. (eds): Mujeres y educación. Saberes, prácticas y discursos en la historia. Sevilla: Diputación de Sevilla y Miño y Dávila Editores,  pp. 377-389.

- VALLS MONTES, Rafael (1991). "El Bachillerato Universitario de 1938: primera aproximación al modelo universitario franquista". En: CARRERAS ARES, Juan José (coord.). La Universidad española bajo el régimen de Franco. Zaragoza: Institución Fernando El Católico.

- VIÑAO FRAGO, Antonio (1990). "Espacios masculinos, espacios femeninos. El acceso de la mujer al bachillerato". En:  Mujer y educación en España (1868-1975). Santiago: Universidad de Santiago, pp. 567-577.

- VIÑAO FRAGO, Antonio. "Del bachillerato a la enseñanza secundaria (1938-1990)". Revista Española de Pedagogía. Madrid, L, nº 192 (1992), pp. 321-339.

- VIÑAO FRAGO, Antonio (2004).  Escuela para todos. Educación y modernidad en la España del siglo XX. Madrid: Marcial Pons.

Cómo citar este artículo

Formato ISO 690-2

Sanchidrián Blanco, Carmen, "Foto con historia: Alumnas de 7º curso del Instituto de Segovia, 1944" [en línea]. Cabás: Revista del Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa (CRIEME) de la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria (España) [publicación seriada en línea]. N.º 4. Diciembre 2010. <http://revista.muesca.es/foto-con-historia4> ISSN 1989-5909 [Consulta: Día Mes Año].