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Foto con Historia

Un solo rebaño, un solo pastor. (Visita pastoral. Sábado, 21 de junio de 1969)

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1969- Visita pastoral 21 de junio de 1969 (3)

Según el Boletín Oficial Eclesiástico de la Diócesis de Segorbe-Castellón de 1969, durante ese año, el obispo de  la diócesis de Segorbe-Castellón, don José Pont i Gol, realizó varias visitas a la localidad de Altura (Castellón): El  martes 18 de marzo, a las siete y media de la tarde, inauguró la nueva Casa Abadía de la calle San Vicente; el 14 de junio realizó una visita pastoral, por la mañana a Sot de Ferrer y por la noche asistió al acto de entrada de la Fiesta de la Espiga de la Adoración Nocturna en la parroquia de San Miguel Arcángel de Altura; una semana más tarde, el 21, realizó una visita pastoral a la villa, visitando el asilo-colegio de las Hermanas Capuchinas Terciarias y asistiendo a un acto en el grupo escolar.

La fotografía recoge el momento en el que la directora, doña Alicia Orero dirige unas palabras a los asistentes al acto.

Hemos podido reconocer en la fotografía a algunas personas.

(De izquierda a derecha): Cuatro maestras, la primera es doña Julia García y la cuarta, doña Pilar Ten, a las otras dos, no hemos podido identificarlas. Junto a ellas, don Vicente Marín Molina, sacerdote jubilado. De pie, dirigiéndose al auditorio, doña Alicia Orero, directora del Grupo Escolar Mixto "Virgen de Gracia" (Altura, Castellón); don José Pont i Gol, obispo de la diócesis de Segorbe-Castellón; don Félix Gómez Muñoz, cura  ecónomo de la Iglesia de San Miguel Arcángel de Altura; don Rafael Torres Górriz, alcalde de Altura; doña María Jesús  y doña Teresa Alcalá (maestras).

A juzgar por lo escrito en la pizarra, tal vez, esa tarde el obispo confirmara a los jóvenes.

La instantánea es paradigmática de la escenografía escolar del nacional-catolicismo.

Durante el franquismo, todos los elementos que conforman el escenario escolar fueron sometidos a un riguroso proceso de depuración, con un doble objetivo: punitivo y preventivo; es decir, se trataba tanto de erradicar del imaginario colectivo cualquier referencia del discurso pedagógico republicano  como de asegurar una inquebrantable adhesión a los principios fundacionales del Nuevo Estado y de la escuela que había de servir de formación de las generaciones destinadas a mantenerlo.

Había que proceder a una urgente  españolización y  cristianización del discurso y de las prácticas pedagógicas. Maestros y maestras, libros, programas... Nada quedó a salvo de ese afán purificador. También el espacio escolar se sometió a un proceso depurativo cuyos objetivos eran conseguir que el ambiente escolar quedara "en su totalidad influido y dirigido por la doctrina del Crucificado" y enseñara a la infancia a querer a su Patria ardorosa, porque "una Escuela donde no se aprende a amar a España no tiene razón de existir. Hay que suprimirla".  Y no se trataba tan solo de restablecer el crucifijo en las escuelas, se trataba de aprovechar "cualquier tema para deducir consecuencias morales y religiosas", para conseguir,  en fin, una educación religiosa dirigida al sentimiento, al carácter y a la voluntad. Por eso, pasó a ser "obligatoria la asistencia en corporación de todos los niños y maestros de las escuelas nacionales, en los días de precepto, a la misa parroquial, fijada a hora conveniente de acuerdo con la autoridad eclesiástica. El Santo Evangelio será leído con frecuencia, e ineludiblemente todos los sábados, explicando la dominica del día siguiente".  La enseñanza del patriotismo se tradujo en que "cantos populares e himnos patrióticos han de ser entonados por los niños en todas las sesiones de la Escuela". Y compartiendo protagonismo con Cristo crucificado, "el retrato de nuestro invicto Caudillo debía presidir en todas las escuelas la educación de los futuros ciudadanos".

Finalmente, para que el mundo supiera que la escuela se había convertido ahora en fecundo foco educador de patriotas "se izará y arriará la enseña de la Patria en todas la escuelas (...) mientras se canta el himno nacional".(Todos los entrecomillados proceden  de la Circular de 5 de marzo de 1938  de la Jefatura del Servicio Nacional de Primera Enseñanza. a la Inspección de Primera Enseñanza y Maestros Nacionales, Municipales y Privados de la España Nacional, publicada en el B.O.E. nº 503 de 8 de marzo).

Las tensiones vividas entre la Falange y el catolicismo jerárquico en otros ámbitos se convirtieron en una perfecta simbiosis en el tema educativo y cultural. Patria, Religión y Familia: esos fueron los tres pilares del nuevo estado que empezó a construirse desde los presupuestos del nacional-catolicismo.

El papel legitimador de la rebelión militar asumido por la Iglesia a lo largo de la contienda pasó factura al acabar la misma. La preeminencia de la Iglesia Católica -especialmente, con la publicación de la Ley de 17 de julio de 1945 sobre Educación Primaria (B.O.E. nº 199 de 18 de julio)- no es sólo parte del botín de guerra por el apoyo incondicional a la Cruzada, sino que además jugó un importante papel de socialización de las generaciones de la nueva España que se había de construir. De ahí su importante inmersión en la escuela.

En el ámbito educativo, el nacional-catolicismo se caracterizó por la implantación de la educación confesional basada en una enseñanza de acuerdo con la moral y dogma católicos, en la enseñanza de la religión en todas las escuelas y en el derecho de la Iglesia a la inspección de la enseñanza en todos los centros docentes.

Las coordenadas que enmarcaron el sistema educativo del primer franquismo fueron la enseñanza confesional y la politización de la educación. Las esencias religiosas tradicionales fueron las vigas maestras de los valores políticos nacionalistas y totalitarios; la Iglesia española, en cuanto depositaria de dichas esencias, apareció como el árbitro de la educación del Nuevo Estado.

Lo que resulta curioso en la fotografía es que, en una fecha tan avanzada como 1969, a las puertas de la aprobación de la Ley General de Educación de 1970, paradigma del modelo educativo de los tecnócratas que a mediados de los sesenta desembarcaron en los aparatos del poder, para lavar la cara al régimen y preparar al país para el franquismo sin Franco, siguieran perviviendo los rituales y los escenarios de aquella escuela rancia de los primeros años de la posguerra: Franco, caudillo de España por la gracia de Dios, omnipresente bajo la atenta mirada de Cristo crucificado; a su derecha, la Virgen María ("Venid y vamos todas con flores a María..."); a su izquierda, el gran ausente, José Antonio Primo de Rivera al que cada 20 de noviembre, Día del Dolor (se le recuerda en los Cuadernos de Rotación); en la pizarra, dos versículos, escogidos con mucha intención, del conocido fragmento del buen Pastor del evangelio de San Juan (Juan 10:15-16), que remiten a la necesidad de escuchar, de entre todas las voces -políticas y religiosas- la del único pastor.

Cómo citar este artículo

Formato Norma ISO 690-2

López Blay, José Manuel, "Un solo rebaño, un solo pastor. (Visita pastoral. Sábado, 21 de junio de 1969)". [en línea]. Cabás: Revista del Centro de Recursos, Interpretación y Estudios en materia educativa (CRIEME) de la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria (España) [publicación seriada en línea]. N.º 5. Julio 2011. http://revista.muesca.es/foto-con-historia5. ISSN 1989-5909. [Consulta: Día Mes Año].