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La Higiene en los libros de texto de enseñanza secundaria en España 1868-1936 - Clasificación de la higiene

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Indice del artículo
La Higiene en los libros de texto de enseñanza secundaria en España 1868-1936
Aproximación al análisis de los textos
Autores, aspectos formales y didácticos de los textos
Concepto de higiene
Clasificación de la higiene
Contenidos en los libros de texto
Diferencias de género y connotaciones morales
Conclusiones
Notas y referencias bibliográficas
Cómo citar este artículo
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Clasificación de la higiene

El concepto de higiene, que antes comentábamos, va unido a la clasificación que se hace de la disciplina. En los textos analizados, la mayoría de los autores coinciden en clasificarla en pública y privada. Aunque, algunos autores del siglo XIX introdujeron nuevos tipos de Higiene: psíquica (Casas y Abad), sanitaria e Internacional (Rubio y Alberto, 1897), escolar (Pla Cargol, 1920), rural y urbana (Pereda, 1869 y Pla Cargol, 1920), con la intención de dar una dimensión más amplia a su vez más específica a la corriente higienista.

Se considera pública cuando se refiere a la colectividad, teniendo por objeto asegurar la salud de las poblaciones consideradas en conjunto. En este sentido se dice que la higiene pública abarcaría el estudio de factores tales como la climatología, las subsistencias y provisiones, la salubridad propiamente dicha, los establecimientos peligrosos, las profesiones, la tecnología agrícola e industrial, las enfermedades epidémicas y contagiosas, la asistencia pública, la estadística médica y la legislación sanitaria. A ello se añade que puede ser escolar, rural, naval etc, según la especialidad a que sus preceptos se refieran.

Por su parte, se considera como higiene privada o individual la que indica a cada uno las reglas que ha de seguir, no sólo para prevenir las enfermedades, sino para mejorar sus condiciones naturales. Dentro de esta clasificación, algunos autores señalan que la higiene puede ser también especial, de la niñez, de la mujer, del matrimonio, etc. Autores como Gámbara, que es muy claro en sus exposiciones, sintetiza muy bien la clasificación, indicando que la higiene pública se ocupa de la salud colectiva y la privada, de la individual. A ello añade que esta última, la privada, “tiene por sujeto al hombre en la plenitud de su salud, por objeto todas las influencias internas y externas, a cuya acción el hombre esta expuesto, y finalmente el uso que se puede hacer de estas influencias, teniendo por fin la conservación”[21].

Muy pormenorizada es la clasificación, que ofrece A. Valero, en la que se rastrea igualmente la influencia de la corriente higienista, a la que reiteradamente tenemos que aludir, cuando señala textualmente que “la higiene se divide en individual y eugenésica, comprendiendo esta última el mejor desarrollo de la raza, que es en concreto la higiene pública”[22]. Continúa este autor añadiendo que también se puede dividir la higiene, según los distintos aparatos del organismo, en higiene digestiva, mental, de la piel, etc. También indica que pueden ser motivo de división de esta disciplina los agentes externos que nos rodean (higiene del suelo, del aire, de las ciudades, de los pueblos). Por las edades distintas del individuo distingue entre higiene de la niñez, de la pubertad, de la virilidad, de la vejez, etc. En casos particulares señala que puede recibir el nombre de los determinados servicios (higiene de los ferrocarriles, cementerios, hospitales, etc. Y termina indicando: “y, en fin, por no hacer más largas estlas divisiones, mencionaremos dentro de la higiene de los sexos, la higiene de la mujer embarazada, de la puérpara y de la lactante”[23].