Resumen
En este artículo tratamos de mostrar como los Libros de Visitas de Inspección aportan información sobre el funcionamiento de nuestras escuelas y el control que sobre ellas se ejercía a través de los Inspectores. Los Libros de Visitas de Inspección son consustanciales al estudio de la evolución de la enseñanza en España (fundamentalmente la primera enseñanza) tras la promulgación de la Ley Moyano en 1857 y también para conocer cuáles fueron los mecanismos de control ideológico que ejerció el Franquismo sobre la actividad que desarrollaban los Maestros.
INTRODUCCIÓN
"De un tiempo que ya es un poco nuestro,
de un país que ya vamos haciendo,
canto las esperanzas
y lloro la poca fe".
(Canción compuesta por Raimón en 1964. De un tiempo, de un país.)
Es en el Real Decreto de 20 de mayo de 1849 por el que se establece el Reglamento para los Inspectores de Instrucción primaria del Reino (Gaceta de Madrid de 25 de mayo de 1849)[1], en el artículo 32, cuando aparece una referencia al libro que debían cumplimentar los Inspectores de Educación tras sus visitas a las Escuelas:
Artículo 32 del R.D. de 20 de mayo de 1849
Tras la promulgación de la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857 (Gaceta de Madrid del 10 de septiembre), conocida por Ley Moyano, y tras una espera de casi dos años, se redactó el Reglamento General para la Administración y Régimen de la Instrucción Pública de 20 de julio de 1859, publicado en la Gaceta de Madrid del 8 de agosto de 1859, que recogía en el artículo 144 una referencia explícita a las visitas que los Inspectores realizaban y de las incidencias que quedarían reflejadas en el Libro de cada escuela:
"Artículo 144. Terminada la visita, el Inspector anotará las prevenciones y advertencias que juzgue conveniente hacer en el libro que á este efecto deberá haber en cada Escuela, y recogerá copia de ellas firmada por el Maestro"
Cabecera de la Gaceta de Madrid de 8 de agosto de 1859
R.D. de 20 de julio de 1859
De una manera u otra el Libro de Visitas de Inspección ha estado vigente durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX. En el siglo XXI, como ave Fénix que renace tras la muerte, vuelve el Libro de Visitas a nuestros centros educativos[2].
Los Libros de Visitas de la Inspección constituyen unas fuentes valiosas, interesantes y útiles para el estudio histórico de nuestras Escuelas y de la Inspección Educativa; sobre todo en lo referente a la Enseñanzas Primaria, pues reflejan el estado de las instalaciones escolares a lo largo del tiempo y las orientaciones que recibían los Maestros tras las visitas realizadas por los Inspectores.
No es nuestra intención realizar un exhaustivo estudio histórico de las Escuelas a través de los Libros de Visitas de Inspección (eso nos ocupa en otros espacios y tiempos) sino mostrar algunos indicadores de las aportaciones que realizan. Con esta aportación pretendemos analizar algunas páginas de unos libros de visitas correspondientes al siglo XIX y al siglo XX.






