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Ludoteca: Orígenes de un espacio de juego con nombre propio - La institucionalización del juego como elemento educativo: las ludotecas

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Indice del artículo
Ludoteca: Orígenes de un espacio de juego con nombre propio
Juego: derecho histórico siempre presente
Transformaciones sociales, nuevos espacios educativos
La educación busca su sitio
La institucionalización del juego como elemento educativo: las ludotecas
Conclusiones
Notas y referencias bibliográficas
Cómo citar este artículo
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4. La institucionalización del juego como elemento educativo: las ludotecas

El devenir de la escuela la muestra como ineficiente si la responsabilizamos, en exclusiva, de otorgarle a la infancia las destrezas sociales y cognitivas necesarias para el desarrollo óptimo de niñas y niños. Según Borja (1994: 62) esto explica que los adultos se interesen por la formación cada vez más completa y necesaria para integrar a niños y niñas en la sociedad actual. La preocupación por este hecho ha devuelto la mirada a las fuentes del desarrollo y expresión infantil. El juego se presenta como algo permanente en la formación continua de las personas y la evolución de nuestra sociedad está eliminado las posibilidades para que suceda de una manera natural en las calles, con el grupo de iguales, con quienes enseñan por primera vez juegos antiguos o elementos básicos para crear otros nuevos. Estos factores han provocado que proliferasen desde los 80 las ludotecas en el Estado Español.

Aunque un hecho objetivo, una fecha concreta, no puede dar por sí sola la explicación de lo que hoy, en España, entendemos como ludotecas. Las raíces de un espacio donde el juego es el protagonista se encuentran en el mismo origen de la educación. Y la educación, en sí misma, es un término necesitado, acusado y acosado de historia y debate. Podemos remitirnos a la antigua Grecia, donde el término skholé, origen del término schola y otros derivados, como indica Delgado (2000) en su "Historia de la Infancia" hacía referencia a ocupación y estudio, entendidos ambos términos en su sentido más noble, como ejercicio de contemplación intelectual de la belleza, la verdad y el bien (Delgado, 2000: 25) Este autor señala que, cuando Aristóteles habla de ocio, lo hacía refiriéndose a la actividad no utilitaria, en la que la mente conquista los espacios más altos de nobleza. Por eso, en el ocio para este filósofo, era el aprendizaje y la formación, aunque no necesario para trabajar, sino en función de sí mismo. Fullat en la lección inaugural del V Congreso Estatal de Ludotecas (1996) describe la unión entre juego y educación, ya que Educar es dirigir la mirada hacia lo que se aguanta. El pedagogo no es un fabricador de embutidos intelectuales, sino alguien que invita a cambiar el talante de los ciudadanos a los que instiga a dirigirse hacia lo que desafía la mera sucesión, como la idea del triángulo o la idea del bien. El juego en sus diversas direcciones es columna vertebral a fin de orientar hacia la consistencia de lo humano (96: 16)

La educación, con el paso de los siglos, parece haber sido constreñida a la escuela para darle una perspectiva de "porvenir". Sin embargo, como indica Gadner, entre otros autores, la educación es algo más que la escuela y existía antes que ella. De hecho, hoy en día, junto a la familia, el grupo de iguales o los medios de comunicación, la escuela pierde en cuanto a poder y alcance educativo se refiere. Este mismo autor señala que los cambios tan veloces que estamos viviendo en los últimos años fuerzan a las escuelas, como a otras instituciones, a cambiar también rápidamente o "es probable que sean reemplazadas por otras instituciones con más capacidad de respuesta (aunque quizás menos cómodas y no tan legítimas)" (2000: 47), aunque es innegable el peso social que sigue poseyendo la escuela.

Otros espacios donde la infancia se socializa, como las ludotecas, han hecho especial énfasis en el juego como factor imprescindible para el desarrollo infantil (Brodin, J. 92: 98). María de Borja[7] las define como "... instituciones recreativo-educativas que disponen de espacios distribuidos y ambientados para el juego, de juguetes y elementos lúdicos, de talleres para diseñar, construir y reparar juguetes y de educadores especializados" (Borja, 2000: 89)

Las ludotecas, en España, están orientadas a compensar desigualdades económicas, culturales y sociales. Planteadas en barrios desfavorecidos en sus orígenes, busca que la oportunidad de desarrollo que ofrece el juego llegue a todas y a todos. Deben tener la posibilidad de asistir a una ludoteca para encontrar allí juegos y juguetes, ser informados y encontrarse con una planificación que garantice la compensación para aquellos que socialmente estén menos dotados, integrar a niños y niñas con cualquier necesidad educativa especial y ser motivados, tal y como se recoge Carlos López (1987) en el libro resultante de las Primeras Jornadas de Ludotecas de Euskadi celebrado en Vitoria - Gasteiz.

Las ludotecas dentro del territorio español han sufrido un desigual desarrollo dependiendo del esfuerzo que cada comunidad autónoma, delegaciones provinciales o ayuntamientos hayan realizado para implantarlas. Cataluña, comunidad pionera en impulsar a través de la Red de Ludotecas al principio de los 80, llega al 2009 con la legislación más actualizada hasta el momento.

La presente Ley del 2009 define las ludotecas como:

"... centros, equipamientos o espacios delimitados que tienen una finalidad lúdica, socioeducativa, cívica, cultural e inclusiva que elaboran y llevan a cabo un proyecto socioeducativo, y que tienen como objetivo principal garantizar el derecho del niño y del joven menor de edad al juego, colaborando así en el desarrollo integral de la persona, para lo que están dotados de un fondo organizado de juegos, juguetes y otros elementos lúdicos." (Diari Oicial de la Generalitat de Catalunya, Núm. 5401 - 16.6.2009 48255)

Esta ley también señala los dos tipos de ludotecas como permanentes (ejercen su actividad de forma continuada y en el mismo espacio físico) y Temporales, que varían en espacios y su duración no supera dos meses. La edad está comprendida entre los 0 años y la mayoría de edad, exigiendo que los menores de 4 años estén acompañados por el tutor o una persona autorizada, que puede ser el educador o educadora de la ludotecas.

El objetivo y sus funciones quedan así establecidos:

a) Promover el derecho del niño y de sus familias a disfrutar del juego con garantía de calidad, tanto pedagógica como de seguridad.

b) Elaborar y desarrollar un proyecto socioeducativo que fomente el desarrollo integral de la persona a partir de una actividad lúdica y creativa.

c) Ofrecer el marco y los recursos lúdicos de calidad adecuados a la ciudadanía para que puedan desarrollar actividades lúdicas y de recreo, y favorecer actitudes solidarias y de aceptación de la diferencia, fomentando la educación en los valores de la coeducación, los derechos humanos, la cohesión social y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

d) Estimular la afección a las actividades lúdicas como herramienta de integración social y de comunicación intergeneracional.

e) Fomentar y desarrollar la relación social sin ningún tipo de discriminación por razón de sexo, cultura, etnia o religión, y permitir favorecer una libre relación.

f) Llevar a cabo actuaciones dinamizadores de los diferentes grupos de personas usuarias encaminadas a fomentar el juego mixto.

g) Facilitar, en la medida del posible, los recursos lúdicos adecuados a las personas usuarias con disminuciones físicas, psíquicas y sensoriales.

h) Informar y asesorar, didácticamente, tanto al niño como al adulto de referencia, sobre los usos del juguete y los juegos. (48256 Diari Oicial de la Generalitat de Catalunya Núm. 5401 - 16.6.2009)

En otros lugares, bien es verdad que en ocasiones se convierte en un término ambiguo, puesto que ludoteca se considera espacio destinado al juego y a esta definición es compleja de precisar, pues "Just as in play, there is no "correct" way to be a toy library" (Brodin, 92)

Las ludotecas a finales de los 80 se definían en España como centros que ofrecían un espacio adecuado donde jugar y un asesoramiento a los padres sobre los juguetes por parte de los animadores, como también una forma de producirlos artesanalmente. (Puig y Trilla, 1996: 180). Las ludotecas, actualmente, existen en la mayoría de los países, pero en cada uno de ellos se adapta a unas necesidades y contextos sociales específicos, como señala María de Borja (2000). Tras el proyecto estadounidense de Toy Loand, Suecia (Estocolmo) acuñó el término "Lekotek" en 1959. Con la publicación de la Carta de los Derechos del niño en ese mismo año, donde se recoge en el punto 7c el derecho del niño al juego, y ratificado por la ONU en la Convención sobre los Derechos del niño y la niña el 20 de noviembre de 1989, en forma de derecho al juego y al tiempo libre, iniciaron un proceso de expansión como espacios facilitadores del juego.

El modelo Anglosajón, con mayor carácter asistencial, orienta y facilita material a los niños y niñas con necesidades educativas especiales. En Inglaterra, en 1960, originariamente ayudaban a niñas y niños con dificultades, pero con "Toy Library" se han recogido diferentes proyectos en el que el préstamo del juguete es el eje de estructuras bastante informales. En ocasiones, se utiliza Toy Library y Lekotec como sinónimos. Sin embargo, es necesario distinguirlos, como señala Brodin (1992). Cuando decimos Lekotec, nos referimos a los espacios y prácticas educativas dirigidas a los niños con necesidades educativas especiales. También orienta y asesora a padres y docentes. Incluso puede incluir un centro de diagnóstico y tratamiento dirigido a niños preescolares. En Escandinavia, Australia, Japón o Korea predomina este modelo frente a otros. En otros países de Europa o en EE. UU. puede existir la combinación de unos y otros. Toy Library, en cambio, define un lugar donde se prestan los juguetes (el juguete se asemeja al libro en la biblioteca). Puede ser entre los propios niños, entre el centro y los usuarios o a la inversa. Actualmente, es un término amplio que toca diferentes áreas o se puede encontrar junto a actividades culturales dirigidas a toda la familia. En Inglaterra o Canadá también puede verse el concepto de Toy library como un espacio cultural y social específicamente, como en Italia, Francia, Suiza o Bélgica. (Brodin, 92: 98).

María de Borja[8] aporta la existencia de un modelo latino o ibérico, en el que quedan incluidos los países del sur de Europa, ella lo define en 1980 como:

"Ludoteca, local con juguetes para que el niño/a pueda jugar con lo que más le gusten y en donde pueda tener la ayuda de un animador/a especializado/a en juegos. Son instituciones recreativo-culturales especialmente diseñadas para niños y adolescentes, que tienen como primera misión desarrollar la personalidad infantil principalmente a través del juego y de los juguetes. Para ello, facilitan el juego con la oferta de elementos materiales necesarios, juguetes, materiales lúdicos y espacios de juego con la orientaciones, ayuda y compañía que se necesita para jugar". (Borja, 2000)

Estas ludotecas, impulsadas por la Generalitat de Cataluña, tuvieron vía libre una vez resueltas las cuestiones sobre su financiación, puesta en marcha y la evolución de su amparo legal. Al querer extrapolarlo a otras comunidades autónomas, como Andalucía, en concreto Granada, se dio cuenta a través de sus conferencias, que las diferencias socioeconómicas, más en ese momento, entre unas comunidades y otras complicaba transferir el modelo tal y como se estaba haciendo en Cataluña: realmente me encontré con una realidad muy distinta, en Granada, yo siempre me acordaré, porque se levantó un señor y me dice "mire, usted, esto que cuenta, es en Cataluña. Aquí nuestras escuelas no tienen luz." Comentaba un maestro en una escuela del barrio del Sacromonte (Granada), según explicaba la Dra. Borja en la entrevista.

La situación ha cambiado en las últimas décadas y la Dra. Borja reconoce que ha revisado proyectos en Andalucía con un presupuesto económico más que respetable. Sin embargo, tanto en Cataluña como en otros lugares de España, lo que interesa es el mantenimiento del proyecto, sabiendo que prácticamente ninguno cuenta con la base económica necesaria.

Desde la década de los 80, cuando se decidió crear y subvencionar por parte de los gobiernos municipales o autonómicos, su desarrollo ha sido desigual en diferentes zonas. En espacios independientes, nacieron dentro de los centros cívicos (País Vasco) centros de tiempo libre o centros deportivos, según recoge María de Borja. Continúa definiendo estos espacios como alternativas que se dan a la infancia y a la juventud para paliar las limitaciones socioeconómicas, pedagógicas y culturales. Parte de que cada ludoteca tiene su propia forma de ser y de hacer, pero quien le da direccionalidad al fin y al cabo es la institución y el grupo directivo que lo configura y los recursos materiales y humanos que posea.

Han sido unos años en los que se ha ido aprendiendo y, simultáneamente, enseñando.

En 1986 un grupo de maestros granadinos interesados en la animación sociocultural contactaron con María de Borja. Tras asistir a los cursos que ella organizaba y crearse lazos de amistad promovidos por un interés común en el juego y por compartir el esfuerzo de crear ludotecas para ello, se inició en Maracena (Granada) la primera ludoteca a cargo de un ludotecario en Andalucía. De este grupo de personas, además de una cooperativa con el nombre de su mentora, surgieron valiosas propuestas. El ayuntamiento de Maracena sacó a concurso público una plaza para esta actividad. María de Borja ideó un temario que fue difícil preparar, puesto que no se disponía en Granada de una bibliografía específica sobre este tema, como cuenta Juan Antonio Díaz García, ludotecario, animador sociocultural y educador social del ayuntamiento de Maracena. Estos primeros proyectos quedaron definidos como centros especializados dirigidos a los niños y niñas en los que se educa a través del juego. En España se dividen en función a su titularidad, que pueden ser pública o privada, siendo independientes o integradas dentro de centros de animación, escuelas, empresas, comercios... Aunque no todo se puede llamar ludoteca simplemente por habilitar un espacio para el desarrollo de un taller de ludotecas. Como María de Borja indica al ser entrevistada:

"Tendríamos que pedir que no se ponga el mismo nombre para todo, por ejemplo. Esto para empezar: centros comerciales, bueno, tienen salas de juego en la medida en que lo sean ¿no? Pero sin una programación educativa, pues esto es una guardería, no una ludoteca. Ahí estamos para que los papas puedan comprar, vale, para que se lo pasen muy bien, vale, pero no para educar. Porque se le da un chupete y no se qué, vale, pues entonces que pongan sala de juego y no sé qué de la compañía tal". (María Borja)

Como define Borja (2000: 83) la ludoteca siempre dependerá de su contexto social, cultural y educativo y de quien la financia. Aunque debe optimizar los recursos del juego y de los juguetes, que es lo que se ha asentado durante estos últimos años.

Lo que siempre debe existir son las siguientes características[9]:

  • La existencia de un espacio adecuado, para uso exclusivo de ludoteca.
  • Donde existan juguetes y/u otros materiales lúdicos a disposición de los usuarios para el mejor desarrollo de dicho juego
  • Con un proyecto socio - cultural - educativo a medio y/o largo plazo que sustente su programación o del que depende.
  • Cuyo objetivo principal sea el desarrollo de las personas, a través del juego, en el tiempo libre.
  • A cargo de uno o más educadores especializados.

López Matallana y Villegas (2004) lo resumen así:

 

Pública

Privada

Financiación

  • Ayuntamientos o Juntas de Distrito
  • Comunidades autónomas
  • Ministerios (especialmente Asuntos Sociales y Educación y Ciencia)
  • Otras entidades
  • Empresas (fondos sociales o de investigaciones)
  • Asociaciones infantojuveniles, culturales o de padres.
  • Parroquias, clubes deportivos, etc.

Gestión

  • Las mismas entidades financiadoras
  • Conciertos[10]
  • Empresas de prestación de servicios.
  • Asociación sin ánimo de lucro
  • Las mismas entidades financiadoras.

Las ludotecas han estado viviendo en un vacío legal en gran parte del país. A veces con definiciones ambiguas de sus características, se convertían en espacios donde el juego y la infancia eran los únicos denominadores comunes, aunque insuficientes.

En ocasiones, se aplican normativas municipales si nos referimos a las ludotecas públicas o provistas de alguna subvención, como es el caso de Granada donde se gestiona desde hace pocos años el proyecto "Centros Azules"[11] y de otros municipios. En cuanto a legislación proveniente de la comunidad autónoma, Andalucía no cuenta con una específica, como sí lo hace Cataluña, la de más reciente creación y una de las más completas (Decreto 94/ 2009 de 9 de junio). Actualmente cuenta con las normas aconsejadas.