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Relato escolar

"Maestro e inventor ". Vivencias de un maestro nacional

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Alumnos_Cobreces-1953-1954

Don José Calderón García fue Maestro Nacional. No creo equivocarme si aseguro que fue el último Maestro Nacional de la escuela de niños de Cóbreces.

Nació Don José, el 20 de Abril de 1915 en el bonito pueblo de San Pedro de Soba. Era hijo de Don Nemesio Calderón, también Maestro Nacional y de Doña Feliciana García.

Don José se crió en Novales, Alfoz de Lloredo, donde su padre ejerció como maestro durante algunos años. Estuvo interno en el  Seminario Pontificio de Comillas. Era miembro de la Asociación ECOS (Ex Alumnos Comilleses Organización Seglar)

Se casó en Santander con Doña María Segunda Fernández y Fernández, bella enfermera del Sanatorio de Pedrosa, oriunda de Ruiloba.

Don José ejerció como maestro, después de la guerra, en Pujayo, Bárcena de Pié de Concha. Es en Pujayo que yo le conocí, allá por el mes de marzo de 1941.Más tarde, fue nombrado en El Tejo donde permaneció entre 1946 y 1950.  A la escuela de El Tejo en el barrio de Santa Ana subían los alumnos de Cara y Larteme.

Su afán fue siempre conseguir la escuela de Novales donde había ejercido su padre  Don Nemesio y donde se había criado. En el año 1951 obtuvo el nombramiento en Cóbreces, a tiro de piedra de Novales, en el ayuntamiento de Alfoz de Lloredo. Es en Cóbreces  que se estableció  definitivamente.

Edificio de las escuelas de Cobreces 

El edificio de la escuela, que aún existe, es el único vestigio del antiguo Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. En la parte delantera, abajo, en primer lugar, la escuela de alumnos y detrás, un poco mas pequeña, la de alumnas.

La parte de atrás era la vivienda del maestro. Encima de las escuelas había una gran nave desafectada que llamábamos "el salón". Don José había instalado allí su taller de madera y un secadero de tabaco.

Entre La Parroquia y las escuelas, la plaza bordeada de plátanos, nos servía de lugar para el recreo en presencia de la estatua de la Inmaculada Concepción que en aquella época estaba al fondo, a la izquierda de la vivienda.

Las mañanas se dedicaban a explicaciones y trabajos prácticos en el encerado de las diferentes materias. Cada día uno o dos alumnos debía realizar ejercicios frente al resto de la clase. Gramática, geografía, historia, matemáticas  y ciencias naturales trataban de "incrustarse" en nuestras pequeñas cabezas a través de mapas, láminas, objetos múltiples y ejercicios en el "pizarrón".

Las tardes se dedicaban al dictado, la lectura y al estudio y memorización de la lección que el maestro nos "tomaba" al final de la jornada. El ruido de "la cantábrica" subiendo por la cuesta de la parroquia nos indicaba la hora de la interrogación. 

Junto a una de las ventanas de la escuela, Don José había instalado una sierra de marquetería, de su invención, hecha con cuatro "palucos" de madera y dos muelles de somier. En ella nos enseñaba los trabajos manuales. Allí  fabricábamos los diferentes objetos que servían, cada año, a montar el precioso nacimiento,  en la época de Navidad.

padre de jose luis-2 

De vez en vez, el maestro nos llevaba, por la carretera del monte para entrar en contacto con la naturaleza. Nos explicaba los diferentes arboles y arbustos. Así vi yo, por primera vez, los "galamperros" (renacuajos) y las ranas. También solíamos ir por la "mies" hasta Bolao para ver  funcionar el molino. Siempre  recordaré la primera anguila que vi en la presa.

Don José, como maestro, tenía fama de severo. En aquella época se aplicaba en las escuelas el proverbio de "la letra con sangre entra". Tuve la ocasión de comprobar la buena aplicación de la regla. Fui su alumno desde la edad de 6 años hasta los 14 o 15. Mis dedos guardan algunos recuerdos de mi paso por la escuela de Don José. "Tu eres mi hijo y tienes que dar ejemplo", me repetía cada vez que la regla "aporreaba"  mis dedos. Los "lideres" de la escuela nos aconsejábamos mutuamente los remedios a utilizar, ajo, aceite... ¡que si quieres!  La regla resistía a todas nuestras invenciones.

La verdad es que ¡ojo con los "nenos"!  No salíamos de una que ya estábamos preparando la siguiente.

Soy incapaz de recordar el nombre de "quintas" que pasaron por la escuela de Don José pero seguro que fueron muchas. Pese a la severidad y a la "mala uva" del maestro, pocos serán los antiguos alumnos que no tengan un buen recuerdo de su paso por la escuela. La educación, el respeto y los conocimientos adquiridos durante aquellos años de la escuela se reflejan hoy en todos y cada uno de los alumnos de Don José.

Grupo de maestros1 

Grupo de maestros

Le gustaba un montón subir a jugar una partida  con el otro Don José, el cura párroco en aquella época y con el alcalde pedáneo, al bar "Cañardo". Solo Dios y Cañardo saben hasta que avanzadas horas duraban aquellas partidas.

Tenía un carácter fuerte pero en el fondo era un  gran sentimental. Era generoso y muy sociable. Un año que vino a pasar unos días conmigo a Estrasburgo le llevé a ver un espectáculo de "Jutes nautiques" en uno de los  múltiples canales de la ciudad. A nuestro alrededor todo el mundo hablaba en francés. ¿No hay nadie que hable español en esta ciudad? Me preguntó.

En ese momento uno de los participantes cae al agua y nuestro vecino, que hasta entonces hablaba en francés, deja escapar "se cayó".

Mi padre se volvió hacia él y le dijo. ¡Te cacé, tu eres español! Se liaron a discutir y al final resultó que Lucas, casado en un pueblo de Alsacia, refugiado político, era también de Santander. Una amistad nació ese día.

Su pasión era la pesca: a caña, a chamarucas, a hurtadillas o con el "butrón". Si la ría de La Rabia pudiera hablar cuantas cosas podría contarnos de Don José. Conocía todos los recovecos donde se escondían los "mubles", las almejas, las anguilas...

Más tarde en  Cóbreces: cabrachos, bandiates, "jarguetas", julias, rara vez un congrio; alguna que otra "nécora".

Se le podía ver, casi todos los domingos con "las perneras "remangás", luciendo las pantorrillas", en lo mas avanzado de las lastras de la playa de Luaña, marea baja o alta, o bien  en  Bolao, "lanzando" desde arriba del acantilado el carrete de madera de su invención.

¡Como lo oyes!  Carrete de pescar de madera y de su invención, porque  ¡que  quede bien claro! Don José Calderón García además de maestro era INVENTOR. Sí hombre sí,  inventor. Tenía una cabeza única para imaginar las cosas más inopinadas y unas manos de plata para realizarlas. Podía hacer con ellas lo que le venía en gana.

Múltiples son los inventos inscritos en la oficina española de patentes y marcas del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

 En octubre/noviembre de 1958 patentó en el INVENES un mapa eléctrico para uso escolar  "sistema de enseñanza Calvi" vendido en todas las librerías y casas de juguetes de la Región y más tarde por toda España.

Patente 

En Febrero de 1958 patentó un mural eléctrico para uso escolar.

En Septiembre  de 1958 patentó un nuevo mural eléctrico para uso escolar. Mucho más perfeccionado y más completo.

Doña Julia de Juana, inspectora de la Provincia de Burgos por aquel entonces, promovió la instalación de los mapas eléctricos Calvi en todas las escuelas de su jurisdicción.

Con la complicidad de un joven ingeniero en electrónica, hoy propietario de la juguetería "La Mar" de Torrelavega, concibió un proyecto para la confección de planos eléctricos capaces de informar a los viajeros de los diferentes trayectos de las líneas del "Metro".   En los años 58 -60 viajó a Paris y Madrid para presentar su proyecto. Ingenuamente olvidó de patentar las maquetas.

No seria difícil que los actuales planos instalados en las estaciones del "Metro" de Madrid y Paris  tengan su origen en las maquetas presentadas por Don José.

En los últimos años de su vida trabajó intensamente en la búsqueda del movimiento continuo. Así, en diciembre del año 1981 patentó un motor eléctrico a base de imanes en torno a un rotor. Este motor fue mejorado en Marzo de 1982. Sin otra cosa que la sabia disposición de los imanes, se conseguía la producción de energía eléctrica.

Se interesó en la producción de electricidad utilizando la fuerza de las mareas. Construyó e instaló en Cóbreces y La Rabia unos enormes artefactos equipados de turbinas que giraban por la fuerza del agua a la pleamar y a la bajamar.

En Octubre de 1984 solicitó la patente de un juguete didáctico en forma de disco dividido en secciones, destinado  a aprender, leer y escribir números y realizar operaciones desde párvulos hasta tercero y cuarto curso. La publicación de la solicitud lleva la fecha de 1 de Abril de 1985.

Don José Calderón García  falleció en Cóbreces el 6 de Enero de 1985.

Algunas de sus invenciones se pueden ver hoy en la sala de la exposición permanente del Centro de Recursos Interpretación y Estudios de la Escuela de Polanco.

El Museo Pedagógico de la  Universidad de Huelva, también expone una de sus obras.

Como todos los personajes "diferentes" Don José Calderón García  tiene sus admiradores y sus detractores. El personaje no deja lugar a la indiferencia.